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La responsabilidad original (segunda parte)

por William Orbaugh

Cuando algo nos ocurre, en general no es algo azaroso, sino fruto de una decisión que hemos tomado. Y esa decisión tiene una consecuencia. Sobre la responsabilidad a la hora de decidir reflexiona el artículo que sigue a continuación.

«Nada es grave, pero todo tiene consecuencias»

Cuando daba clases de formación musical, a veces algún niño o niña no hacía la tarea.

– “¿Es grave, me van a castigar?”, preguntaba.

 – “No, grave no es, pero todo tiene consecuencias.”

– “O sea que me toca castigo.”

– “No, te toca entender qué son consecuencias: Si no haces la tarea, no es grave, pero no vas a aprender y como consecuencia sacarás baja nota. Eso tampoco es grave, pero bajará tu promedio y como consecuencia podrías perder el grado. Y eso, en realidad tampoco es grave: terminas un año más tarde y ya. Pero la consecuencia es que no te gradúas con tus compañeros y te retrasas para entrar a la universidad, o lo que venga.”

 Lo mismo que si ensuciamos, maltratamos y arruinamos; o si pudiendo y sabiendo cómo, no ayudamos. La vida sigue, pero por nosotros y nuestras acciones, las cosas cambian para peor o para mejor.

Lo que hacemos o dejamos de hacer suele no ser grave (hasta que realmente lo es, porque genera una pérdida irreparable), pero más que esperar al castigo o rogar el perdón, conviene entender para prever desde la más tierna infancia, que cada acción tiene consecuencias y esa es la base de la responsabilidad.

 Somos un animal responsable, porque somos un animal con conciencia. Y esa responsabilidad hacia nosotros, nuestros padres, hijos (cuando lleguen), nuestros semejantes y nuestras acciones, es “de origen” – implícita en nacer humano – y no adquirida o impuesta a cierta edad.

Y no permitamos que el manejo del término nos confunda. Por ejemplo: ser “un irresponsable” no quita el ser “él responsable”. Se es el autor de la acción y ahí están las consecuencias. Y el que un padre sea el responsable legal de su hijo, es sólo en el marco legal, porque la sociedad protege al niño mientras desarrolla su conciencia y no le exige dar cuenta de su responsabilidad, sino permite que un padre o tutor la asuma por él. No obstante, existen tribunales de menores para casos extremos.

¿Cuál es el alcance de esa responsabilidad básica como humanos?

Continuaré.

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