Evangelio según San Juan 14,7-14.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. (https://insider-gaming.com) ¿Como dices: ‘Muéstranos al Padre’?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.»
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»
Cada vez que visitas nuestros anunciantes estas ayudando
a Misioneros
Conocer para amar.
1) Conocer: la fe es un camino, de luchas y también de profundización. Pero también es un encuentro en donde uno crece con el otro y hacia el otro. Uno nunca termina de conocer y de conocerse, porque el mismo hombre es un misterio y ni siquiera podemos dar certezas de nuestras actitudes futuras porque no sabemos qué pasará por nuestras mentes en el futuro; porque el hombre es un ser dinámico, pero Dios siempre está y estará en tu vida.
2) Las obras: hoy vos tenés mucho por hacer y por dar. Hay grandes cosas que tienen por hacer tus manos, dejá de andar preocupado y estático. Hasta te animo que hagas algo manual pero que genere vida, como cuando eras niña o niño y le hacías a tu mamá o a tu papá un dibujito. Hoy capaz que no puedas hacer grandes cosas, pero capaz que podés dibujar a tu familia como en tu niñez. Eso es un ánimo, porque Dios obra en lo simple.
3) Pidan: hoy te rogamos, Señor, por todos. Para seguir remándola juntos, para no bajonearnos y no darnos por vencidos, danos esa ayudita de poder tener los ánimos arriba y saber que se puede lograr mucho con tan poco. Que podamos ponerle actitud a esta vida y seguir creciendo en la fe.

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
1 comentario
Conocer al Padre es el objetivo de nuestra vida en esta tierra. Todo lo demás viene después. Este conocimiento se realiza en la medida en que conocemos a Jesús: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre “.
Pero estamos todos tan preocupados por nosotros mismos, tan ocupados… ¿El Padre…? ¡Y a mi qué me importa! Estamos todos muy preocupados por evaluar, a veces de manera diabólica, lo que pensamos, lo que sabemos, lo que hemos elaborado, lo que hemos hecho, cómo llegar a poseer, cómo recibir ese reconocimiento que esperamos, ese éxito, cómo publicar lo que he escrito, olvidando el camino para seguir a Jesús, para conocer a nuestro Padre, nuestro Gran Papá, único verdadero significado en nuestra vida. Nos hemos ocupado tanto de nosotros mismos que hemos desarrollado una serie de conceptos con los cuales poder dirigir nuestra existencia cada día, eliminando casi por completo esta incómoda presencia del Padre. La vida de hijos de Dios, de hermanos, nos la hemos dejado robar por toda una serie de “sabios del mundo” que, en realidad, del Padre no entienden nada. Tenemos una inmensa riqueza en Jesucristo, Hijo del Padre, que podemos conocer y vivir, también para descubrir quiénes somos realmente, y nos dejamos robar el corazón y la mente por cosas y pensamientos que no solo son inútiles sino que no sirven para nada más que para aumentar nuestra vanidad. Recuperemos los valores de la primera Iglesia descrita en los Hechos de los Apóstoles y vivamos esa verdadera alegría, que se esconde tras la sencillez, sin preocupaciones mundanas o personales.