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¿Maestro, dónde vives?

por Mons. Luis José Rueda Aparicio
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Yo esperaba con ansia a el señor de inclinó y escucho mi voz.

Lectura del santo evangelio según San Juan 1,35-42

“Yo, esperaba con ansia el señor,Él se inclinó y escuchó mi voz”
Lectura del Santo Evangelio según San Juan’
En aquél tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
“Este es el cordero de Dios”.
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.
Jesús se volvió y al ver que lo seguían les pregunta:
“¿Qué buscan?”
Ellos le contestaron:
“Rabí (significa maestro), ¿Dónde vives?”.
Él les dijo:
“Vengan y vean”
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquél día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
“Hemos encontrado al mesías (que significa Cristo)” y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo:
“Tú eres Simón, el hijo de Juan, tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)”.

Palabra del señor.

La palabra de Dios en este Domingo es profundamente vocacional, y cuando decimos vocacional nos referimos a la amplitud de la vocación dentro de la iglesia

Hombres y mujeres, laicos, religiosas, sacerdotes; porque es que todos tenemos un llamado. Y si usted va al capítulo uno de San Juan, versículo 35 (Jn 1:35) que estamos leyendo hoy, se pondrá usted en camino con dos discípulos que van detrás de Jesús que le preguntan al señor “¿Maestro, dónde vives?” Y qué bueno que le preguntemos al señor: “¿Maestro, dónde vives? ¿Vives en mi casa? ¿Vives en mi cuerpo? ¿Vives en mi trabajo? ¿Vives en mi familia? ¿Vives en la humanidad?” Esa pregunta es interesante.

Y Jesús no les respondió diciéndoles la dirección, “Vengan a tal sitio; ésta es mi oficina, éste es mi lugar de trabajo” No, les dice: “Vengan y lo verán”. Por eso decimos que es profundamente vocacional, porque el señor invita, y lo está invitando a usted y está invitando a sus familiares “vengan y lo verán”.
Ellos habrían podido decir “otro día vamos” pero no aplazaron, fueron con él, se quedaron esa noche y vivieron la experiencia de estar con el señor. Seguramente encontraron allí, en la casa de Jesús de Nazaret, también a la Santísima Virgen María.

Y al día siguiente viene una expansión vocacional, porque Andrés, que era uno de los dos que siguió al señor, va y encuentra a su propio hermano, qué también era pescador, en el lago de Galilea y le comunica esa buena noticia: “Hemos encontrado al Mesías”, que significa el Cristo, y lo llevó a la presencia de Jesús, lo presentó al señor Jesús.

Por eso cuando nosotros somos capaces de responder positivamente a la llamada del Señor, a esa invitación del Señor, a estar con Él, “vengan y lo verán”, pasa algo maravilloso en nuestra vida. Se transforma nuestra historia.

Como escuchamos en la primera lectura, que el niño Samuel escucha la voz de Dios. Necesita que alguien intervenga, y en este caso es un hombre anciano que es el sacerdote Elí y le dice cómo es que debe responderle al señor.

Los niños, adolescentes, hombres y mujeres, pero también los adultos necesitamos alguien que nos indique, un director espiritual que nos pueda decir “respóndale al Señor de esta manera” “Respóndale positivamente, dígale aquí estoy Señor ¿Por qué me has llamado?”

El Señor lo está invitando, la está invitando a usted para que lo siga, y si durante todo el año usted vivió una actitud de seguimiento, podrá en el silencio de su vida, en el trabajo de su vida, en las realizaciones diarias, como San José, responder a la voluntad de Dios.
“Vengan y lo verán”, dice el señor Jesús.
Que el Señor bendiga su vida, su misión y sus vocaciones.
Que el Señor les de la alegría de responder generosamente a la llamada y a la iniciativa del Señor.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

Transcripción de La voz del pastor 17 de Enero de 2021

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