Evangelio según San Lucas 6,37-42
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
Les hizo también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?
El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.
¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.”
Vivir sin condenar
1) No condenes: Mira, en este día te encontrarás con muchas cosas y con muchas personas. Es difícil condenar y estar con el dedito diciendo esto sí y esto no. Pero nosotros sabemos que la vida es difícil y que nadie puede decir “de esta agua no he de beber”, porque todos somos imperfectos y porque hay cosas que a todos nos cuesta. Es por ello que te invito a que siempre mires al humano, diferencia el pecado del pecador y aprende que siempre se tiene que dar una oportunidad al otro. Todos cometemos errores y vos también los podés cometer.
2) Ciego: Es importante lo que nos enseña Jesús aquí. La clave de tu vida pasa por saber recuperarte vos para ayudar a otros. No podés ayudar a otros si vos no estás bien y no sos claro con tu vida, porque todo afecta y mueve. No dejes de trabajar tu interior porque desde vos podés ayudar al otro y junto al otro movés multitud. Pero, para ayudar y tocar corazones, vos primero tenés que estar bien con todos, no te olvides. Si no, para ayudar a otros y a todos, te terminas olvidando de vos.
3) Humano: Aprende a ser más humano y recordá que toda la vida misma nos cuesta, todos cometemos errores y todos somos débiles. Es por ello que te invito a que recuerdes cómo la venís luchando y que el otro también tiene su propia lucha, que la lleva como puede y la enfrenta como puede. No bajes los brazos y ayuda a luchar y no le embarres la vida a aquel que la lucha, porque quien pelea la vida es porque tiene y ama la vida.
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