Evangelio según San Lucas 6,6-11
Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y quédate de pie delante de todos”. El se levantó y permaneció de pie.
Luego les dijo: “Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”.
Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. El la extendió y su mano quedó curada.
Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.
Que nada te paralice
1) La mano derecha: Es la que a la mayoría nos permite accionar y generar. Pero hay personas que se encuentran paralizadas en la vida, desganados, no tienen ganas de hacer nada, nada los motiva. Y están así hace tiempo, con una actitud que está paralizada y que también paraliza. ¿Qué es lo que hoy no te deja actuar, generar, qué es lo que te desmotiva? Hoy te invito a seguir adelante, vos podés generar y actuar. Pedí a Jesús que te sane.
2) En medio de todos: Cuando uno no genera ni motiva en los demás y a los demás, muchos te excluyen y te dejan arrinconado en la vida. Porque hay veces que la sociedad o la familia, en vez de motivarte para que sigas adelante, te hacen a un lado, hasta haciéndote sentir que estás ocupando lugar nada más. Hoy Jesús te hace redescubrir que tenés dignididad y, más allá de todo lo que te haya pasado o sucedido, nadie te puede excluir de la vida ni de su vida porque vos vales.
3) Curar: Jesús nos recuerda que no podemos hacer de la religión un palo en la rueda. No podemos truncar la vida de las personas desde el ámbito religioso porque nuestra asistencia como creyentes en este mundo es para generar, construir y animar. Que nuestra fe y religiosidad motiven a tantos que están paralizados en la vida y no encuentran un motivo para moverse. Vos y yo tenemos esa motivación hermosa de ser felices en Cristo. ¡Ánimo!, que hasta el Cielo no paramos.
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