Evangelio según San Lucas 14,1-6
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.
Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido curar en sábado o no?”.
Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?”.
A esto no pudieron responder nada.
Ayudar y curar.No juzgar
1) Lo observaban: Hoy todavía tenemos “conservantes”, aquellos que observan tu vida y buscan descubrir tu punto débil. Pero sin embargo Jesús no lo toma como punto clave porque sabe quién es Él. Mucha gente te observará y buscará tu punto débil. Vos no vivís por ellos y para ellos. Volvé a vos y a tu identidad, no vivas para protegerte y contentar a otros.
2) Curó: Jesús sana y muestra que más allá de toda ley y de toda regla importa el salvar a la persona. No permitas que el estructuralismo y las reglamentaciones de la vida te hagan olvidar que lo fundamental es ayudar sin pedir nada y hacer la vida más fácil de los demás.
3) Lo permitido: Es clave saber que quien cree en Dios debe ayudar al hermano y no complicarle la vida. Es construir desde la verdad y sabiendo que desde la identidad de uno se logran milagros en los demás.
No te fijes en lo que te digan, fíjate más bien en lo que podés ayudar.
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