Oh, mi buen Jesús, horno ardiente de amor, que no promete la paz que ofrecen los hombres, sino que consagras la paz que procede de lo eterno.
Abrázame con el fuego de tu amor y hazme dócil a tu llamado. Inflama en mi corazón el deseo de amarte cada vez más.
Purifícame, como se purifica el oro en el crisol, y aunque pasar por el fuego me implique dolor, quiero cada día parecerme más a ti.
Ilumíname con el fuego de tu antorcha, para que tu luz me haga ver el sendero, pero que también me permita descubrir las suciedades ocultas por mi oscuridad.
Caliéntame, caliéntame con el calor del amor de tu corazón ardiente, que sienta la calidez de tu cercanía, y que sepa que estarás conmigo por siempre.
Incendia todo lo que me aparte de tu paz y acrisola mi amor por ti.
Abrázame con tu abrazo ardiente de amor, y que de esta manera, nunca aparte mi mirada de lo alto.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.