Evangelio según san Juan 13, 16-20
Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:
“Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.
Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.
Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”.
Sepan que Yo soy
1) Servir: Es esta la clave: «para servir, ¡servi!». Es en el servicio al otro donde uno descubre el para qué está uno en esta vida. Es lo que concretiza tu vivir y es lo que entusiasma tu vivir. No te aburgueses en esta vida donde te haces el señorito fufú, que te crees que sos intocable y miras a todos por encima del hombro. ¡Eso no! Y menos entre los cristianos. Cuánto más te acerques a Jesús más tenés que servir.
2) Compartir: Es lo que la eucaristía nos marca, el compartir, ser pan partido y compartido, en donde somos una familia, una común unión. Compartí tu vida con el otro y desde el compartir sentite un servidor del otro para que ambos crezcan.Servicio y comunion; servicio y compartir.
3) Recibir: Es el Espíritu Santo quien mueve y te mueve hacia los demás. Es Él quien te constituye a servir al hermano, y sentirte hermano del hermano. No dejes de luchar y de servir luchando, pues la clave es llevar a Dios sabiéndote que sos de Dios. Algo bueno está por venir.
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