Señor, Tú te complaces con los corazones humildes y sencillos. Tú me has moldeado con tus manos y conoces mi fragilidad, mi incapacidad, las veces que me falta la tranquilidad para descansar en Ti, aun sabiendo que no me soltarás.
Pongo en tus manos, Señor, todos mis planes, mis proyectos, mis ilusiones y mis esperanzas. Te los entrego, Señor, para que se hagan realidad y pueda seguir el camino que Tú has preparado para mí.
Padre bueno y misericordioso, pongo en tus manos mis debilidades y mis fortalezas, mis preocupaciones y mis impaciencias, para que así pueda encontrar mi corazón paz y sosiego.
Quiero aprender de Ti, que eres manso y humilde de corazón. Señor, ayúdame a que mi espíritu descanse en Ti; ayúdame a permanecer siempre en Ti, confiado como un niño.
Señor mío y Dios mío, déjame contemplarte y adorarte en el Santísimo Sacramento para estar en tu paz.
Amén
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