«Jornada por las personas con discapacidad»
Evangelio según san Marcos 13, 33-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estén atentos, vigilen: pues no saben cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos.
Lo que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Velen!».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 3 de diciembre de 2023
Ven Señor, no tardes, ven que te esperamos. Es el canto de la Iglesia al comenzar el tiempo de Adviento, tiempo que nos afirma en la esperanza, y nos abre los ojos para descubrir al Señor, al Emmanuel, cerca de nosotros. Y en este domingo nos unimos con el Papa y con la Iglesia Universal para celebrar la Jornada por las personas con discapacidad, ellos tienen un aporte, un mensaje, son importantes dentro de la Iglesia y dentro de la sociedad.
“Oh, Dios restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Pastor de Israel, escucha; tú que te sientas sobre querubines, resplandece; despierta tu poder y ven a salvarnos”.
En este primer domingo de Adviento, el Señor Jesús es el centro de nuestra vida, es el que nos va a acompañar, nos está acompañando en todos los momentos, y nos dice: Vigilen, estén atentos, no se distraigan, no se duerman, no se dejen llevar por la pereza espiritual o física, abran los ojos para que puedan descubrir la presencia, los signos del reino, la cercanía de Dios con su familia, con nuestra historia, con cada uno de nosotros.
Y en este domingo, además, el Papa nos pide que abramos los ojos, que descubramos a las personas con discapacidad, ellos también son presencia de Dios, ellos y ellas también tienen un aporte espiritual, un aporte social. Por eso, es importante que digamos, ellos nos pertenecen.
Las personas discapacitadas son incluidas dentro de la Iglesia y eso nos permite abrir los ojos para ser una Iglesia que incluye, una Iglesia de corazón abierto, una Iglesia de puertas abiertas.
Además, en ese acto de vigilar que nos dice el Señor Jesús, tenemos a la Santísima Virgen María, Ella es nuestra madre, ella sí que abrió los ojos y el corazón para decirle sí a Dios. Y por eso la vamos a celebrar este 8 de diciembre, orando en familia con la las velitas, y esas velitas significan que la familia está despierta, que la familia le presenta la vida a María Santísima, y que con Ella nos tomamos de la mano para esperar al Emmanuel, al Dios con nosotros.
Vigilen, estén atentos, Dios está cerca, está a nuestro lado.
Que el Señor nos bendiga y acompañe.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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