Evangelio según san Mateo 5, 13-16
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Mt 5, 13-16: Luz del mundo
1) Sabor: Alguna vez escuché “No puedes ver tu reflejo en el agua turbia, al igual que no puedes ver la verdad en un estado de rabia”. Así que deja que el agua se calme y tendrás claridad. Por eso, para no perder el sabor al vivir es importante actuar y decidir con calma más que con rabia.
2) Hombres: No es pobre quien invierte en el respeto o en la bondad sin mirar a quién. Millonarios son los que cuentan con el amor de sus amigos, de sus familiares, porque la auténtica abundancia no está en el dinero sino en la felicidad. Hay gente que no es pobre por cómo vive, sino por cómo piensa. Pobreza mental, a eso me refiero. La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos. Ya lo decía Platón: “Los pensamientos, valores y actitudes son lo que nos definen y quien sabe de respeto consolida grandes vínculos, quien cultiva una mente inflexible y rencorosa cosecha desconfianza”. Hay personas muy ricas de corazón y ricos muy pobres de afectos. Las victorias hechas del corazón son las que nos hacen ricos.
3) Luz: En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro tuvimos una gran escena que podés ver en YouTube. Ávila Agustino (atleta de Estados Unidos) y Nikki Hamblin (de Nueva Zelanda) chocaron en la final de los 5000 metros. La estadounidense se rompió el meñisco y el ligamento cruzado en ese momento. En ese incidente la neozelandesa hubiera podido apurarse recorriendo la distancia perdida y ganaba, pero no lo hizo. Se detuvo y ayudó a su rival. Al final se ve a las dos atletas recorriendo juntas los metros que faltaban. Fue un acto desinteresado de bondad y de grandeza. Obvio no le dieron la medalla de oro, porque es anti competitivo. Pensar que para cierta gente la atleta neozelandesa no tendría que haberse detenido, para recuperar el tiempo perdido, pero la magia del bien no es solo un valor abstracto sino más bien un acto instintivo que habita en nuestro cerebro con un fin muy concreto que es garantizar nuestra supervivencia. Un acto de bondad consigue que dos personas lleguen a la meta de la vida. Para terminar, por suerte, hay más personas buenas que malas, porque las personas pobres de mente y de corazón son las menos, aunque se hacen oír más capaz por las redes sociales. Yo creo que el mal no puede triunfar. Al pobre le faltan muchas cosas pero, al avaro le faltan todas. Algo bueno está por venir.
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