Evangelio según san Marcos 10,13-16
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.
Dar lugar
) Reprendieron: Cuántos, en algún momento, nos sentimos corridos o excluidos por gente cercana a Jesús. Hasta a mi me pasó hace unos meses atrás que me fui a confesar vestido de civil. No sabían que era cura. En la fila para confesarme me ofrecieron pasar a leer una lectura, obviamente le dije: “no, discúlpeme, no puedo”, porque me confesaba y me iba. Eso provocó que la señora se enojara y dijera: “siempre los jóvenes no se comprometen”, y se fue. ¡Ja!. Cuántas veces nos pasa que los cercanos alejan más a los lejanos. Hoy recordemos que la Iglesia es para todos. Cuántas veces los que estamos dentro de la Iglesia corremos, más que acercamos.
2) Como ellos: Nunca pierdas la frescura de tu vida y la simpleza del vivir, como lo hacen los niños. No te olvides de que la clave en esta vida es confiar y hacer de tu vida algo distinto con tu impronta y tu autenticidad. Hoy pedí a Jesús que te ayude a volver a tu originalidad, sin ser fotocopia de nadie. Sé original con tu vida, como hacen los niños.
3) Imponiendo las manos: Es el gesto de bendición e intercesión. También hoy pedí a Jesús que te dé la paz que necesitas. Hoy quiero también pedir por mi Argentina en una fecha particular como el 25 de mayo, en donde recordamos a los que lucharon por la libertad y la paz. Hoy vuelvo a decir: “¡Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos!” Algo bueno está por venir.
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