Eterno Padre, te doy gracias por tu infinito amor que me ha salvado, por Tu inmensa paciencia que me ha esperado, por tu compasión que tuvo y tiene piedad de mí.
Estoy delante Tuyo, Espíritu de Amor, que eres fuego inextinguible y quiero permanecer en tu adorable presencia, quiero reparar mis culpas y entregarte mi homenaje de alabanza y adoración.
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, en el día que recordamos tu presentación en el Templo cuando eras solo una niña, quiero unirme a ti. Como tú te ofreciste por entero a Dios, te ruego que me lleves de la mano y me ofrezcas al Señor.
Señor, que pueda recibirte siempre con la pureza, humildad y devoción con que te recibió tu Santísima Madre.
Así sea
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.