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«Dejen que crezcan juntos»

trigo-cizaña

«Que el Señor nos permita ser un terreno donde crezca y fructifique abundantemente la buena semilla»

Evangelio según san Mateo 13, 24-30

EN aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?.
Él les dijo:
Un enemigo lo ha hecho.
Los criados le preguntan:
¿Quieres que vayamos a arrancarla?
Pero él les respondió:
No, que al recoger la cizaña pueden arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénelo en mi granero».

Palabra del Señor

Transcripción de La Voz del Pastor del 19 de Julio de 2026

Es hermoso el domingo. El domingo nos permite contemplar a Cristo. El domingo nos permite encontrarnos como comunidad de hermanos.

Desde ya oramos por Colombia. Mañana celebramos la fiesta nacional de la Independencia, el 20 de julio.

Porque tú, Señor,
eres bueno y clemente,
rico en misericordia
con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

El campo de la vida y el campo de nuestro corazón es un terreno donde hay trigo sembrado, pero también hay cizaña.

En el capítulo 13, que es el capítulo de las parábolas del Reino, el Señor Jesús nos presenta la parábola del trigo y la cizaña para que aprendamos varias cosas.

La primera es que el Reino de Dios se juega en medio de lo negativo, en medio del pecado, en medio de la negación. Pero, no podemos nosotros dejarnos llevar por la angustia. El Señor nos dice: “Dejen que crezcan juntos”.

Entre otras razones, porque, como decía san Agustín, puede suceder que algunos que comenzaron siendo cizaña se transformen en trigo. Todo es posible, y la conversión es posible para usted y para mí.

En el Reino es posible que quienes empezamos teniendo actitudes de cizaña seamos capaces de convertirnos en trigo, tal vez por el testimonio del trigo que nos rodea, pero también motivados por la gracia, el amor de Dios y la misericordia que actúa en cada uno de nosotros.

Por lo tanto, esta parábola es una parábola de la esperanza. Esta es una parábola que nos invita a descubrir la bondad aún en medio del mal, tanto en nuestro corazón como en el mundo y en la humanidad.

Que el Señor nos permita ser un terreno donde crezca y fructifique abundantemente la buena semilla, la semilla del trigo que Él quiere sembrar en cada uno de nosotros.

Que el Señor bendiga nuestras familias y bendiga también a nuestro país, mañana que celebramos el Día de la Independencia.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


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