Madre Teresa de Calcuta nos enseñó que «el amor comienza en casa» y se demuestra con pequeños gestos.
Soy Teresa de Calcuta. Mi nombre original es Anjezë Gonxhe Bojaxhiu y nací el 26 de agosto de 1910, en Skopie, una ciudad que hoy pertenece a Macedonia del Norte.
Desde muy joven sentí que quería dedicar mi vida a ayudar a los demás. Cuando tenía 18 años, viajé a la India y allí comencé mi camino como religiosa y maestra.
Durante muchos años enseñé a niñas, pero poco a poco descubrí que había personas que vivían en la pobreza, estaban enfermas o se encontraban completamente solas. Sentí que debía acercarme a ellas.
Entonces comencé a ayudar a quienes más lo necesitaban. No tenía grandes riquezas ni soluciones para todos sus problemas, pero podía ofrecer algo muy importante: mi tiempo, una palabra amable, una comida o una mano que acompañara.
Con otras mujeres formé una comunidad, las Misioneras de la Caridad, y juntas cuidamos a personas que muchas veces eran ignoradas. Con los años, esta misión llegó a muchos lugares del mundo.
Aprendí que ayudar no siempre significa hacer cosas enormes. A veces, una sonrisa, una palabra cariñosa o simplemente escuchar a alguien puede cambiarle el día.
Por eso, si alguna vez ven a alguien triste, solo o necesitado, recuerden que ustedes también pueden ayudar.
Como dije una vez: «El amor comienza en casa». Yo descubrí que el amor se demuestra con pequeños gestos. Y ustedes pueden empezar hoy.
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