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La identidad en estigma

por Pbro. Luis A. Zazano
FB Portada - La identidad en estigma # 17

“Un sacerdote no es solo quien es, sino que es también quien debe ser. Pero ese debe ser es mucho más pesado de lo que es y de lo que puede ser”

Cuando hablamos de la identidad del sacerdote, nos detenemos en la figura de su misión o de su vocación. Pero nos olvidamos de su identidad profunda, es meternos en lo más íntimo de él y sacar esas capas que se puso para mostrarse a los demás. Como diría un amigo sacerdote: “Un sacerdote no es solo quien es, sino que es también quien debe ser. Pero ese debe ser es mucho más pesado de lo que es y de lo que puede ser”.

Un sacerdote, cuando llega al seminario para iniciar el camino vocacional, llega con heridas y con historias tanto personales como familiares, presenta carencias tanto espirituales como humanas y es ahí donde empieza a trabajarlas y a superarlas, pero puede que también no lo trabaje en el seminario por mantener una imagen ante los demás. Aquí no hay culpas, pero sí debemos tener en claro que en el seminario puede ser el centro de trabajo de heridas y carencias para ver el camino hacia el sacerdocio o puede ser el punto de alimento de escondites y de maneras de cómo evitar mostrarme el cómo soy para ser el cómo quieren que sea, y eso en el sacerdocio se puede pagar muy caro.

Es por ello que debemos recordar que en el proceso del seminario se deben trabajar de manera entrelazada las cinco etapas: dimensión humana, dimensión comunitaria, dimensión espiritual, dimensión intelectual y dimensión familiar:

1. Dimensión humana: es importante trabajar en la persona del candidato al sacerdocio, pero también en el proceso del sacerdocio, porque uno de los problemas que podemos tener es caer en la tentación de ser más duros y cerrados, creernos dueños de la verdad y no dimensionar que tenemos actitudes complicadas en la relación con los demás; desde ser toscos con el trato, un poco machistas en el trato y en comentarios o hasta incluso ser un poco desagradecidos con la generosidad del laico. Es importante saber abrir espacios de trabajo interno y saber discernir algunos puntos del propio temperamento.

2. Dimensión comunitaria: especialmente en el sacerdote diocesano se puede presentar la figura del aislamiento, buscando evitar relacionarse con otros sacerdotes por miedo al qué dirán o por un prejuzgar. Eso lleva con el tiempo a generarse una burbuja y hace que el sacerdote no conozca el camino del otro y el compartir con los otros. Llegando incluso a ser un desconocido del clero, y, con el tiempo, a desconocer él mismo a su propio clero.

 3. Dimensión espiritual: lo primero que va dejando con el tiempo el sacerdote es cuidar su acompañamiento espiritual, el buscar a alguien con quien conversar cada quince días o cada semana, el poder hablar de cuestiones espirituales o leer libros que fortalezcan la oración es fundamental para este espacio, incluso el poder tratar con laicos esos espacios de oración y meditación. Pero sin dejar de lado la confesión y el hablar sobre cómo va la vida espiritual.

4. Dimensión intelectual: es importante la lectura y el estudio, así como la propia actualización teológica. Hoy tenemos la posibilidad de hacer cursos y poder profundizar en varias disciplinas. No es necesario detenerse a estudiar cuestiones teológicas, también se puede dedicar al estudio de diversos temas. Pero hoy vemos la dificultad de una cierta dejadez al estudio y la autoformación.

5. Dimensión familiar: la familia sigue siendo familia del sacerdote y debe buscar ese espacio para seguir manteniendo una relación con sus padres y hermanos, como así también sobrinos y amigos. La relación fortalece la madurez y la madurez se gesta en estas relaciones porque lo hacen recordar de dónde viene y hacia dónde tiende a ir. Es buscar ese espacio donde es simplemente Luis o Marcelo.

Es en estas dimensiones donde se gesta desde el seminario un crecimiento, pero es necesario asumir un proceso que lleva a un trabajo interior que puede ser difícil y doloroso, pero es necesario. Con esto podemos comprender que el sacerdote puede encerrarse en un mundo cayendo en victimización y en una visión de vida compleja cuando puede que lleve una vida más liviana que muchos.

Reza por nosotros.


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