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Meditación del día 1 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano
meditacion septiembre 1

Evangelio según san Lucas 4,31-37

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados.
Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza;
“¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño.
El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: “¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!”.
Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Un espíritu impuro

1) Bajó: Nos van a llevar al mismo geriátrico que nosotros llevamos y nos van a querer convencer que allí nos van a atender bien. Y la historia se va a seguir repitiendo, a menos que alguien diga: “No, hasta acá. Yo quiero disfrutar del hoy”. No hay para un restaurante caro hoy, pero bueno, capaz que podés comer una hamburguesa y es lo que hay. Entonces, disfrutá de comer la hamburguesa, aunque capaz que quieras el asado. Los que venimos de sacar agua del pozo valoramos cuando abrimos el grifo y sale agua caliente y agua fría. Para qué te voy a decir cuando tenés agua caliente… Creo que nadie nació en Suiza. La mayoría venimos de donde había que retacear el agua y controlar y que alguien te diga: “¡Cuidá el agua!”. Venimos los hijos menores, como yo, de heredar los pantalones de los hijos mayores. Por eso, valorá las cosas. El cambiar de camisa es un lujo. El término “ir a Cafarnaúm y bajar” es también bajar a la realidad y valorar lo que tenés y dejar de vivir con la mirada en cosas soñadoras que solo querés tener, pero no tenés.

2) Asombrados: Hay una famosa autora llamada Eladia Blázquez que escribió una canción que fue un hit en los 80 y se titula “Honrar la vida”. Dice una parte: “No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, mucho menos honrar la vida. Merecer la vida no es callar ni consentir tantas injusticias repetidas. Honrar la vida es una virtud, una dignidad y es la actitud de identidad más definida. Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas. Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir honrar la vida”.

3) Cállate: Es importante que no vivas una vida de infierno. Para ello, cuidá tu alma, aprendé a trazar límites. Cuando digas “no”, hay gente que se va a ofender y te darás cuenta allí que amigos que eran amigos te van a decir que no, que ya no lo son. Lo eran porque decíamos sí a todo. Por eso, cuando no estés seguro de lo que tenés que hacer, hacé algo pequeño, porque cuando actuás por tu vida lográs evitar caer en la impotencia. Por eso, tratá de encontrarle un sentido al sufrimiento y capaz que, cuando le encontrás ese sentido, podés terminar ayudando a otros. Me gustaría decirte que: “No vivas muriendo, sino más bien morí viviendo”. Que la muerte te sorprenda vivo y que Dios confirme en vos la gracia de poder honrar la vida. No vivas como un endemoniado de la vida. Algo bueno está por venir.


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