La Virgen del Carmen es Madre y Reina de Chile y su fiesta se celebra el 16 de julio
¿Quién es la Virgen del Carmen?
La Virgen del Carmen toma su nombre del Karmel o Monte Carmelo, emplazado en la costa mediterránea de Israel.
El profeta Elías y el Monte Carmelo
Según se narra en el Primer Libro de los Reyes, capítulos 17 y 18, el pueblo hebreo pidió al profeta Elías que intercediera por él ante el Señor, por la gran sequía que sufría el país. Dios responde después de que Elías subiera al Monte Carmelo varias veces para orar. A partir de la lluvia, el Monte Karmel o Monte Carmelo – cuyo nombre significa jardín – se convirtió en un lugar sagrado. Hasta allí y por cientos de años llegaron a vivir ermitaños que se dedicaron a la oración y que con el paso de los siglos fueron llamados monjes carmelitas y se establecieron también en muchos países.
Estos hombres que se entregaron a la vida de oración y penitencia en el desierto comenzaron a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”, lo cual derivó en “Virgen del Carmen”.
En el siglo XIII, el monte Carmelo cobijó a un grupo de hombres que optó por vivir una vida de soledad y oración, tal como lo hizo el profeta Elías. Y fue este estilo de vida el que motivó a que en el siglo XV se conformara la rama femenina del Carmelo. Desde el monasterio de la Encarnación en la ciudad española de Ávila aparece Teresa de Jesús, quien fundó en 1562 las Carmelitas Descalzas en dicha ciudad.
El Mensaje y Devoción a Nuestra Señora del Carmen
El domingo 16 de julio de 1251, estaba San Simón Stock, Superior General de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, Inglaterra, rezando por el destino de su orden, cuando se le apareció la Virgen María. Estaba vestida de carmelita y acompañada de una multitud de ángeles, llevando al Niño Jesús en sus brazos y en su mano un hábito en miniatura, que le entregó diciendo:
“Recibe hijo mío este Escapulario de tu orden, que será de hoy en adelante señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los que lo vistan. Quien muriese con él, no padecerá el fuego eterno. Es una señal de salvación, amparo en los peligros del cuerpo y del alma, alianza de paz y pacto sempiterno”. (Novena de Nuestra Señora del Carmen, Santiago, Carmelitas descalzos, 1942, pág. 30; Matte y Domínguez, El Escapulario del Carmen, pág. 9)
¿Qué es el escapulario?
La palabra escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros”, porque antiguamente era un vestido superpuesto que caía sobre los hombros de los monjes cuando trabajaban. Hoy, consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda cuyo uso expresa la dedicación especial a la Virgen del Carmen y el deseo de imitar su entrega a Cristo y al prójimo.
El Escapulario del Carmen es también un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II “un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia” (S.C. 60).

Las 3 promesas que la Virgen entregó junto con el escapulario a Simón Stock:
1. Es signo del amor y protección maternal de María: Se refiere a la ayuda y asistencia especial de la Virgen del Carmen sobre todos aquellos que visten el Escapulario. Ella acude ante los peligros del cuerpo y del alma, libra a la persona de todo mal e intercede para que viva en gracia de Dios. Es una señal de que con su manto nos envuelve en su amor maternal.
2. Ayuda en el momento de la muerte: Esta es una de las promesas más importantes para quienes usen el Escapulario, ya que la Virgen del Carmen se comprometió a dar los auxilios necesarios a la persona que se encuentre en peligro de muerte. Auxilios espirituales fundamentales para la salvación eterna.
3. Salva del Purgatorio: Esta promesa hace alusión a lo dicho por la Virgen del Carmen al Papa Juan XXII en el año 1322, de abogar para que cuantos hayan vestido su Escapulario salgan lo antes posible de Purgatorio; a más tardar, el sábado siguiente a su muerte. Esto es lo que se conoce con el nombre de “privilegio sabatino”.
Los Carmelitas en Chile
El Monasterio de San José es el primer Carmelo fundado en Chile (6 de enero de 1690). Las Carmelitas llegaron desde Chuquisaca (hoy Sucre, Bolivia). Con el tiempo y la abundancia de las vocaciones nacieron otros conventos en Valparaíso, Los Andes, Viña del Mar. Desde el Monasterio de Los Andes surge la primera santa chilena, Teresa de Jesús de Los Andes, canonizada en 1993.

Juanita Fernández Solar, Santa Teresa de Jesús de Los Andes, antes de tomar los hábitos carmelitas.
Fotografía década de 1910, Museo Histórico Nacional de Chile.
“Mi espejo ha de ser María. Puesto que soy su hija, debo parecerme a Ella y así me pareceré a Jesús”. (Santa Teresa de los Andes, Diarios y Cartas Madres Carmelitas)
La Virgen del Carmen en la Historia de Chile
La Santísima Virgen del Carmen es invocada como Reina y Madre de Chile, Patrona y Generala Jurada de las Fuerzas Armadas y de Orden, títulos que son fruto del reconocimiento especial de la protección de la Madre de Dios a lo largo de la historia.
Varios años antes que Pedro de Valdivia iniciara la conquista de Chile, según el actual emplazamiento del territorio nacional, ya se encontraba activo el primer templo mariano del país. Se trataba de una pequeña ermita erigida en el poblado de La Tirana en honor a Nuestra Señora del Carmen. La fecha de su establecimiento es incierta, pero se sabe que fue fundada por el sacerdote mercedario Fray Antonio de Rondón.
Más tarde, en 1595 los padres Agustinos llegaron a Chile, a la ciudad de Concepción, e introdujeron la devoción a la Virgen del Carmen, fundándose ahí la primera Cofradía del Carmen, en 1648. Este fervor religioso se extendió rápidamente en el pueblo, siendo la Carmelita acogida con especial amor. Esto se manifestaba cada 16 de julio, día en que la Iglesia celebraba la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, y cuya imagen los padres agustinos sacaban en procesión por las principales calles de la ciudad de Concepción.

La imagen de la Virgen del Carmen más antigua de Chile, 1642.
Iglesia de San Agustín, Concepción.
Fotografía de julio del 2010.
Gentileza de José Miguel Cid Baeza.
Por la confianza y el amor especial del pueblo chileno por la Virgen del Carmen, comenzó a ser invocada en los escenarios más importantes de su historia, y de manera muy especial en la lucha por la Independencia Nacional donde se pidió su maternal intercesión. Desde los inicios, la Virgen del Carmen aparece vinculada como un símbolo cívico-religioso de la nación chilena.
En 1817, mientras estaban en Mendoza, los generales José de San Martín y Bernardo O´Higgins le juran fidelidad a la Virgen del Carmen como Patrona, años después del “desastre de Rancagua”. También prometen esta fidelidad todos los oficiales y las tropas del ejército Libertador. Los patriotas, llenos de coraje, invocan a su Patrona en el cruce de Los Andes y en la Batalla de Chacabuco, logrando la victoria el 12 de febrero de 1817.
Posteriormente el pueblo entero junto a las autoridades civiles, religiosas y militares, se reunieron el 14 de marzo de 1818 en la Catedral de Santiago e hicieron un juramento que tuvo su fruto en la Batalla de Maipú, el 5 de abril de 1818. El General Bernardo O´Higgins puso la primera piedra del que sería el Templo Votivo de Maipú, actualmente Santuario Nacional y Basílica del Carmen.
La Independencia había representado un primer momento de devoción nacional a la Patrona y el segundo gran momento fue durante la Guerra del Pacífico. Este hecho puso a prueba la energía y el patriotismo del pueblo chileno. Terminada la guerra, el 14 de marzo de 1881, el General Manuel Baquedano –interpretando el sentir de todos los chilenos- concurrió ante la imagen del Carmen y colocó su espada victoriosa en sus manos, ante las aclamaciones de una gran multitud. Con este gesto, hizo entrega solemne de su espada de la victoria a la Patrona Jurada del Ejército de Chile.
Poco tiempo después, en el año 1887, Monseñor Ramón Ángel Jara -autor de la tradicional Oración a la Virgen del Carmen por Chile- concibió la idea de levantar un monumento de gratitud a la Virgen, en el propio Monte Carmelo. Con el bronce de cañones del Ejército chileno hizo fundir una imagen de la Virgen, la que -colocada en un monumento de granito- permanece hasta hoy a la vista de los peregrinos que llegan a rezar al monte santo.
En Diciembre de 1926, se celebró la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen, la cual había sido solicitada por los Obispos de Chile, y concedida por Su Santidad el Papa Pio XI en 1923. De acuerdo al decreto vaticano emitido por Su Santidad el día 24 de octubre de 1923, se declaró: “A la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, Patrona Principal de toda la República Chilena, concediéndole todos los privilegios y honores que a los principales Patronos de los lugares por derecho competen”.
Santuario Nuestra Señora del Carmen, Plaza de Armas
El 12 de febrero de 1541 Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago y marcó el sitio donde habría de ubicarse la primera Iglesia de la ciudad: la Parroquia de El Sagrario. Para 1561, ya estaba edificada y tuvo por título la Sagrada Eucaristía. Por eso lleva, hasta hoy, el nombre de El Sagrario haciendo referencia al lugar donde se guarda el Cuerpo y Sangre de Cristo. Desde entonces y por muchos años, la parroquia fue también sede de la primera Catedral de Santiago.
Dicha construcción pronto fue destruida por una rebelión indígena. En 1558, la Corona mandó a edificar una nueva y definitiva iglesia parroquial en el mismo lugar. Más tarde, a fines del siglo XVIII, se iniciaron los estudios para la actual edificación y el 16 de marzo de 1863, Monseñor Valentín Valdivieso inauguró la actual iglesia, construida con el mismo material de la Catedral
En el 2006 el edificio que alberga la Parroquia de El Sagrario fue declarada Santuario Arquidiocesano dedicado a Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de Chile. Es decir, los nombres “parroquia El Sagrario” y el “Santuario Nuestra Señora del Carmen de la Plaza de Armas” hacen referencia al mismo edificio.
Descripción de la imagen
La escultura representa a la Santísima Virgen de cuerpo entero, cargando en su brazo izquierdo al Niño Jesús. Está tallada en madera de tilia europea, según se supo con las pruebas que se le efectuaron en la restauración (después de haber sufrido un atentado incendiario). Posee ojos de cristal y está vestida ricamente según la costumbre europea de vestir las imágenes sagradas.
Estuvo casi 100 años en la Basílica del Salvador, pero el terremoto de 1985 obligó a trasladarla a la Catedral de Santiago y luego a la Parroquia El Sagrario donde fue entronizada el 16 de julio de 2004.
El Vestuario de una Reina
Detrás de los mantos, bordados y vestidos con los que se engalana la Imagen de la Virgen del Carmen, se esconde lo más precioso: el amor con que sus hijos quieren honrar a su Reina y Madre.
A lo largo de las décadas se han ido sumando los regalos que personas e instituciones le han dedicado. Hoy, la Virgen cuenta con una pequeña colección de ajuares que se van combinando en los diversos momentos del año.
El manto llamado de “Coronación”, fue mandado a bordar en 1896, y que se llamó así debido a que con él fue coronada la Sagrada Imagen en 1926. Está conformado por hojas de acanto y motivos florales en bordado de gran realce e hilos de plata, sobre raso francés. Fue restaurado en dos ocasiones.
El manto del “Cincuentenario” fue confeccionado con los bordados que le fueron obsequiados por los conventos de Claustro que la Imagen recorrió entre 1974-1975.
El manto de “Los Escudos”, fue donado por Monseñor Rafael Edwards Salas y su hermana en 1931, después de la Procesión en que la Virgen se mojara. Fue bordado por religiosas de clausura y porta los escudos chileno, pontificio, de Pío XI quien ordenó la coronación canónica, el de la ciudad de Santiago y el del arzobispo de la época de la coronación.
En ocasiones muy especiales la sagrada Imagen de la Virgen, luce las coronas de la FE, el AMOR y la GRATITUD de 1926. Fueron confeccionadas con las donaciones de joyas de particulares de todo Chile quienes las entregaron para fundirlas en esta muestra de amor que coronaría a Nuestra Madre y su Hijo. Son de una exquisita belleza y delicada orfebrería.
Además de las coronas, las imágenes tienen un juego de escapularios para ocasiones especiales y otros para el uso diario.
Las Reliquias
La Imagen tiene colgadas a su pecho dos reliquias de 1er grado de los santos Alberto Hurtado Cruchaga S.J y de Teresa de Jesús de los Andes O.C.D. Estas fueron donadas después de su re-entronización en su Santuario de la Parroquia El Sagrario.
Oración a la Santísima Virgen del Carmen
(Monseñor Ramón Ángel Jara)
¡Oh Virgen Santísima del Carmen!
llenos de la más tierna confianza,
como hijos que acuden al corazón de su Madre,
nosotros venimos a implorar una vez más
los tesoros de misericordia que con tanta solicitud
nos habéis siempre dispensado.
Reconocemos humildemente
que uno de los mayores beneficios
que Dios ha concedido a nuestra Patria
ha sido señalaros a Vos
por nuestra especial Abogada, Protectora y Reina.
Por eso a Vos clamamos
en todos nuestros peligros y necesidades
seguros de ser benignamente escuchados.
Vos sois la Madre de la Divina Gracia,
conservad puras nuestras almas;
sois la torre poderosa de David,
defended el honor y la libertad de nuestra Nación;
sois el refugio de los pecadores,
tronchad las cadenas de los esclavos
del error y del vicio;
sois el consuelo de los afligidos,
socorred a las viudas, a los huérfanos y desvalidos;
sois el auxilio de los cristianos,
conservad nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia,
en especial a sus obispos, sacerdotes y religiosos.
Desde el trono de vuestra gloria atended a
nuestras súplicas;
¡Oh Madre del Carmelo!
abrid vuestro manto y cubrid con él a esta
República de Chile,
de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa.
Os pedimos el acierto para los magistrados,
legisladores y jueces;
paz y piedad para los matrimonios y familias;
el santo temor de Dios para los maestros;
la inocencia para los niños;
y para la juventud, una cristiana educación.
Apartad de nuestras ciudades
los terremotos, incendios y epidemias;
alejad de nuestros mares las tormentas,
y dad la abundancia a nuestros campos y montañas.
Sed Vos el escudo de nuestros guerreros,
el faro de nuestros marinos
y el amparo de los ausentes y viajeros.
Sed el remedio de los enfermos,
la fortaleza de las almas atribuladas,
la protectora especial de los moribundos
y la redentora de las almas del Purgatorio.
¡Oídnos, pues, Reina y Madre Clementísima!
y haced que viviendo unidos en la vida
por la confesión de una misma fe
y la práctica de un mismo amor al
Corazón Divino de Jesús,
podamos ser trasladados de esta patria terrenal
a la patria inmortal del cielo,
en que os alabaremos y bendeciremos
por los siglos de los siglos. Amén.
Virgen del Carmen, Reina de Chile,
Salva a tu pueblo que clama a Ti.