Patrono de los perseguidos por su fe
Héctor Valdivielso Sáez nació en Buenos Aires, el 31 de octubre de 1910, en el barrio de Boedo. Fue bautizado en la parroquia San Nicolás de Bari, emplazada donde ahora se levanta el obelisco. Era hijo de inmigrantes españoles que se habían trasladado a la Argentina. Siendo aún muy pequeño sus padres decidieron regresar a Briviesca, España, aunque, según sus cartas, se sabe que el Santo siempre soñó con volver a Argentina como misionero, nunca se olvidó de sus orígenes, si hasta los niños con los que jugaba al fútbol le decían “el argentino”.
Fue al colegio de las Hijas de la Caridad y luego a los 12 años ingresó al internado que los Hermanos de La Salle tenían en Bujedo, cerca de su casa, allí fue cuando Héctor tuvo la primera idea de hacerse religioso. Se ofrece como voluntario para realizar el noviciado menor en la casa misionera de los Hermanos de La Salle en Lembecq, en Bélgica, previa autorización de sus padres. Pasó meses de preparación intensa, recibió el hábito con el nombre de Hermano Benito de Jesús en 1926. Fue buen compañero, abnegado, amable, cordial, hizo un buen año de noviciado madurando con serenidad y profunda religiosidad. De regreso a España, en 1927 emitió sus primeros votos religiosos, se sintió lleno de alegría y de afanes misioneros, alentados por su compromiso religioso. Después estudió magisterio y fue destinado al colegio de Astorga, León. Comenzó enseñando a los más chicos y luego a los más jóvenes, no se conformaba con la actividad meramente académica, sino también a actividades extraescolares de piedad y apostolado, las cuales siempre estuvieron alejadas de partidismos y banderías. Sabía utilizar en sus alumnos sentimientos religiosos y les dedicaba sin medida su tiempo, su corazón y su esperanza.
En septiembre de 1933, fue enviado junto con otros hermanos a Turón, una pequeña localidad minera en Oviedo, al norte de España. Debido al avance de la laicización y a la persecución religiosa que ya se presentía, la nueva comunidad religiosa se presentó sin hábito religioso, como una asociación de maestros. Era un momento muy turbulento en la vida política y social española, que al poco tiempo desembocó en una guerra civil. Los sacerdotes y religiosos son considerados enemigos del pueblo y se da la orden de detenerlos a todos.
Después de realizar los ejercicios espirituales anuales, el joven Héctor es detenido junto a su comunidad el 5 de octubre de 1934, mientras rezaban en la capilla, a pesar de que muchos habitantes intercedieron por los religiosos en reconocimiento a la labor educativa que realizaban.
Los Hermanos de La Salle eran ocho incluido Héctor, quien todavía no había cumplido 24 años. Los fusilaron después de cavar su propia fosa y por no haber aceptado renunciar a la fe católica.
Héctor Valdivielso Sáez fue beatificado en 1990 y el 21 de noviembre de 1999 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II. Fue la primera persona nacida en Argentina en ser elevada al honor de los altares.
En el día de San Héctor Valdivielso Sáez, modelo de testigo de la fe, pedimos por su intersección la sabiduría y el temple necesario para defender nuestra fe y proclamarla sin temores. Porque hasta el cielo no paramos.