Sacerdote y farmacéutico
Hoy 9 de octubre es el día que la Iglesia recuerda a este santo sacerdote y farmacéutico, san Juan Leonardi. Nació en 1542 en Diecimo, Lucca, Italia, en el seno de una familia trabajadora. Sus padres se preocupaban de que lleve a cabo su carrera como farmacéutico, a pesar de las inclinaciones de su hijo hacia la vida consagrada.
Leonardi crece en la fe como laico, ejerciendo la profesión de farmacéutico. Aquellos primeros años como joven profesional no le alejan de su vida de oración, que compagina con su trabajo, pero seguía sintiendo la llamada al sacerdocio, que su director espiritual orientó hacia los estudios eclesiásticos, dejando entonces la farmacia y celebrando su primera misa en 1571.
El padre Leonardi se volvió muy activo en los trabajos del ministerio, especialmente en hospitales y prisiones. Preocupado tanto por la vida laica como por el catecismo, acaba alentando un movimiento de enseñanza del catecismo, que cristalizará en la primera de sus fundaciones, la Compañía de la Doctrina Cristiana, que no tardó en extenderse en Italia.
El ejemplo y la dedicación a su trabajo atrajeron a varios jóvenes laicos que comenzaron a ayudarlo, más tarde se convirtieron en sacerdotes. Aquello también termina en la fundación de otra congregación, la Orden de Clérigos Regulares de la Madre de Dios, cuyo sencillo ideal era formar santos sacerdotes al servicio y atención de las parroquias, dicha Orden daba especial importancia a la obediencia, la pobreza y la penitencia.
El camino de santidad para las parroquias se traducía en la Cuarentas Horas, un programa de adoración al Santísimo Sacramento, al que añadían gestos de reparación y penitencia en procesión por las calles. Todo ello, por cierto, en confrontación con las autoridades civiles locales, que dejaron a la Orden en situaciones de pobreza, Leonardi fue exiliado de su ciudad natal. Recibió aliento y ayuda de san Felipe Neri, quien le dio alojamiento en Roma y fue su guía espiritual. El padre Leonardi y sus sacerdotes se convirtieron en un gran poder para el bien de Italia, y su congregación fue confirmada por el Papa Clemente VIII en 1595.
Por petición del Papa cumple el rol de “Reformador” y “Visitador Apostólico” de diversos monasterios y conventos, también en colaboración con el español Juan Bautista Vives y el jesuita Martín de Funes funda un centro de estudios misionales, que con el tiempo sería el colegio Urbano de Propaganda Fide.
El Papa Benedicto XVI recordaba que:” La luminosa figura de san Juan Leonardi invita a los sacerdotes en primer lugar y a los cristianos a tender constantemente a la “medida alta de la vida cristiana” que es la santidad, cada uno naturalmente según su propio estado. Solamente con la fidelidad a Cristo puede brotar la renovación eclesial auténtica. San Juan Leonardi decidió amar a Cristo en su Iglesia y contribuir a hacerla cada vez más un instrumento transparente de Él. Por amor a Cristo trabajó duramente para purificar a la Iglesia, para hacerla más bella y santa. Comprendió que cualquier reforma debe efectuarse dentro de la Iglesia y nunca en contra de la Iglesia”.
San Juan Leonardi murió en Roma en 1609 por una enfermedad contraída mientras estaba cuidando a cuantos habían sido afectados por la epidemia.
Uno de los testigos de su causa de beatificación fue san José de Calasanz que lo estimaba mucho. Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1938.
Te pedimos Señor, por intercesión de san Juan Leonardi, nos reveles la misión que tenemos que cumplir en el plan de Dios para con el mundo. Porque hasta el cielo no paramos.