Mártires en la fe
Cada 13 de agosto, la Iglesia recuerda a los santos mártires Ponciano e Hipólito, Papa y presbítero respectivamente. La vida de ambos es modelo de perdón y reconciliación en la Iglesia.
La historia nos relata que, en el año 230, Ponciano, miembro de la noble familia de los Calpurni, es elegido Papa. Un hombre sencillo y humilde que encontró un panorama difícil, sobre todo por la situación del cisma creado dentro de la comunidad eclesial.
Entre los detractores del nuevo Papa, se encontraba el sacerdote Hipólito. Escritor culto, hombre experto en la Sagrada Escritura y de honda profundidad, tanto espiritual como humana. Gozaba de gran celebridad ante el pueblo. Algunas discusiones por cuestiones de teología y disciplina eclesiástica, lo habían llevado a enfrentamientos con el papa Calixto, predecesor de Ponciano, convirtiéndose también, en un fuerte opositor del nuevo pontífice. Se constituyó en antipapa frente a un núcleo reducido de cristianos disidentes, pero influyentes. Esto causó gran estupor y tristeza en los creyentes de buena voluntad.
El pontificado del papa Ponciano se caracterizó por su constante lucha contra las herejías que proliferaban en la Iglesia. Luchó en particular contra las herejías relativas a la naturaleza de la Santísima Trinidad. Ponciano también es conocido por su condena a las enseñanzas del renombrado teólogo Orígenes.
En el año 235, la situación cambió con la ascensión del emperador Maximino, quien al encontrar a la Iglesia dividida y viendo tanto a Ponciano como Hipólito, dos enemigos del imperio, decide arrestarlos y deportarlos a las minas de Cerdeña, para hacer trabajos forzados.
Mientras estaban en prisión, Hipólito se arrepintió de su cisma, pidió perdón y se reconcilió con el papa Ponciano, poniendo fin a la división de la iglesia de Roma.
Ponciano, incapaz de dirigir a la Iglesia desde la prisión, renunció a su cargo, convirtiéndose en el primer Papa en hacerlo.
Las condiciones de vida eran tan severas, que permanecieron unidos hasta sufrir el martirio y derramar su sangre en el nombre de Jesús. Una vez terminada la persecución, será el papa Fabián quien recuperó los cuerpos y llevó las reliquias a Roma para darles el culto debido.
En el día que recordamos a los santos Ponciano e Hipólito, te pedimos Señor, por medio de la intercesión de estos mártires, busquemos continuamente la reconciliación con nuestros hermanos y permanezcamos siempre fieles a la única y verdadera fe. Porque algo bueno está por venir.