El cielo de María y su fiel servidor
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Madrecita de Luján, que acompañas mi caminar, a ti acudo con confianza, en Dios pongo mi alegría y mi pesar. Tú, que conoces mis alegrías, ayúdame a dar gracias siempre. Tú, que estás conmigo en mis penas, no te apartes de mí. Tú, que eres Madre de todos, enséñame a ser hermano y prójimo del necesitado. A ti encomiendo mi vida, mi patria y mi familia. Amén.
Lectura bíblica del sexto día:
“Él protege los senderos de la equidad y cuida el camino de sus fieles” Proverbios 2, 8
En 1686, habiendo colmado sus dos más grandes deseos; que la Virgen tenga una capilla y que en ella hubiese un auténtico ministro de Dios, el negro Manuel a través de un sueño sabía que iba a morir y que a la gloria iba a subir con su Madre al otro día. Todos lloraron al negro y lo sepultaron detrás del altar mayor y ahí descansa, a los pies de su amada María.
Los años pasaban y llegaban cada vez más peregrinos por distintos caminos, pidiendo el auxilio de la Virgen bajo el cielo donde descansa su más fiel servidor: el negro Manuel. El cielo de los hombres libres, en donde negros y blancos, todos allí son iguales. El cielo glorioso y divino donde nadie es esclavo, donde no existen cadenas porque todos son hermanos, bajo la tierna mirada de la Virgen María.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Luján en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +