Misterios luminosos
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Maestro divino, tú que nos has dicho que lo que pidamos al Padre en tu nombre se nos concederá, envíanos tu Espíritu Santo para sacar fruto de este momento de oración; que nuestra mente, corazón y voluntad vayan en sintonía con lo que nuestro Padre nos pide. Y, a ejemplo de san Juan Pablo II, nuestro hermano y apóstol tuyo, no temamos en abrir de par en par el corazón para recibirte en nuestras vidas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Lectura bíblica del octavo día:
“Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz” Efesios 5, 8
En el año 2002, san Juan Pablo II presentaba la Carta Apostólica “El Rosario de la Virgen María”. Donde propuso incluir cinco nuevos misterios de la vida de Jesús para rezar los días jueves, a los que denominó misterios luminosos. En ellos se contempla los misterios de la vida pública de Jesús: El bautismo de Jesús en el Jordán; el milagro de Jesús en las bodas de Caná; el anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión; la transfiguración del Señor en el monte Tabor; la institución de la Eucaristía.
Cristo es “la luz del mundo”, y por eso san Juan Pablo II los llamó misterios de la luz o luminosos, para que podamos brillar en este mundo tan necesitado de su luz. Se suman a los misterios dolorosos, gozosos y gloriosos.
En su Carta Apostólica nos exhortó a rezar con frecuencia el Rosario y se expresó, al respecto, diciendo: “El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!, maravillosa en su sencillez y en su profundidad. Nuestro corazón puede encerrar en estas decenas del Rosario todos los hechos que componen la vida de cada individuo, de cada familia, de cada nación, de la Iglesia y de la humanidad; los acontecimientos personales y los del prójimo, y de modo particular, de los que más queremos. Así, la sencilla oración del Rosario late al ritmo de la vida humana”.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Juan Pablo II en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
San Juan Pablo II, con tu intercesión protege a las familias y a cada vida que brota en la familia. Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando al diálogo y sembrando el amor. Ruega por nosotros para que seamos incansables sembradores de paz. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +