El martirio de santa Lucía
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
¡Oh, Dios! Nuestro creador y redentor, escucha misericordiosamente mis oraciones, para que al venerar a tu sierva santa Lucía, por la luz de la fe que le has dado, aumentes y perseveres esta misma luz en mi alma, para que me libres del mal, y me ayudes a hacer el bien. Amén.
Lectura bíblica del sexto día:
“Por los demás, los que quieran ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrá que sufrir persecución” 2 Timoteo 3, 12
Según la tradición, durante su encarcelamiento, Lucía sufrió varias torturas. Primero se ordenó que fuera llevada a un prostíbulo, pero con la fuerza de Dios quedó inmóvil y los guardias no la pudieron llevar. Luego, quisieron quemarla, pero de nuevo, Dios la salvó. Por último, fue condenada a morir por la espada, decapitándola un 13 diciembre de 304 D.C. Antes de morir, animaba a los presentes a permanecer fieles a la religión de Jesucristo hasta la muerte.
Su cuerpo se encuentra en la iglesia de san Jeremías, también conocida como la iglesia de los santos Jeremías y Lucía, en Venecia, Italia.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Lucía en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh gloriosa santa Lucía!, concede a nuestros ojos la salud y la fuerza necesaria para cumplir con nuestras responsabilidades y enfrentar los desafíos de la vida con valentía y determinación.
Te pedimos que ilumines nuestro camino y nos guíes en la toma de decisiones importantes. Ayúdanos a discernir lo que es justo y verdadero, a evitar las tentaciones y engaños del mundo. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +