Domingo: el que está consagrado al Señor
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial:
Santo Domingo Savio, queremos aprender de ti a ser obedientes en lo que nos corresponde, caritativos con los demás, puros en pensamientos, palabras y acciones.
Danos valor en las dificultades y ayúdanos a confiar siempre en la misericordia de Dios.
Que, como tú, podamos encontrar alegría en lo sencillo y consuelo en la oración. Amén.
Lectura bíblica del primer día:
“El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él” Lucas 2, 40
Domingo Savio tuvo una vida muy sencilla. En poco tiempo recorrió un largo camino de santidad, obra maestra del Espíritu Santo y fruto de la pedagogía de san Juan Bosco.
Nació en San Giovanni di Riva (cerca de Chieri, provincia de Turín, Italia) en una familia pobre de bienes materiales, pero rica en la fe.
Su infancia fue llena de afecto y respectiva enseñanza religiosa. Desde muy chico, servía como monaguillo en la misa. Era tal su entusiasmo que cuando llegaba muy temprano, al encontrarse las puertas del templo cerradas, el niño se quedaba de rodillas, en adoración a Jesús Eucaristía.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Domingo Savio en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Santo Domingo Savio, ayúdanos a vivir con alegría el amor a Dios, a nuestros padres, maestros y amigos.
Que podamos imitarte en la búsqueda de la santidad sin temor, convencidos de que también nosotros podemos llegar al cielo, siendo jóvenes, humildes y alegres. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +