“La humildad brota del conocimiento de la propia pequeñez”
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
libramos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Señor y Dios nuestro, que por tu amor hacia los hombres has querido que san Antonio anunciara al pueblo la riqueza insondable que es Cristo, concédenos por su intercesión crecer en el conocimiento de tu misterio y vivir siempre en el Evangelio, dando fruto abundante de buenas obras, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Lectura bíblica del noveno día:
“Aprendan de mí que soy paciente y humilde de corazón” Mateo 11, 29
San Antonio pone a la humildad como raíz y madre de todas las virtudes, lleva al hombre a conocerse a sí mismo y a Dios.
La humildad está comparada a una flor, porque como una flor posee la belleza del color, la suavidad del perfume y la esperanza del fruto. San Antonio decía: “Cuando veo una flor espero en el fruto, así cuando veo a un humilde, yo espero en beatitud celestial”. El santo coloca en el corazón la sede de la virtud de la humildad. Del mismo modo en que el corazón regula la vida, la humildad preside la vida del alma.
En más de una ocasión san Antonio escuchó y meditó la palabra del Evangelio cuando dice: “Aprender de mí que soy paciente y humilde de corazón”. Como buen hijo de san Francisco de Asís, se esforzó por vivir con ese espíritu, siguiendo las huellas de la pobreza y humildad de nuestro Señor Jesucristo.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Antonio en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final Te pedimos, Dios Padre Todopoderoso, por intercesión de tu amigo san Antonio, que derrames sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que, como él, podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio con nuestras obras. Amén.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +