“Amado Cristo Jesús ¡Tú eres el consuelo más grande que existe para tus amigos! “
Cada 19 de junio, la Iglesia celebra la memoria de san Romualdo, abad. Monje del siglo X, fundador de la Congregación Camaldulense de la Orden de san Benito.
Nació en Ravena, Italia, probablemente en el año 950, en el seno de una familia aristocrática.
Fue educado sin formación cristiana, por lo que creció lleno de aspiraciones mundanas. No obstante, de vez en cuando, sentía inquietudes por una vida distinta. La contemplación de la naturaleza y del firmamento, le fueron despertando el deseo de cosas eternas, de la soledad y de solo pensar en Dios.
La vida le dará un giro radical cuando presenció la muerte de un pariente a manos de su propio padre, durante un duelo. Esta situación hizo que el joven escape horrorizado, y se interne en un monasterio, donde permaneció por un tiempo en oración y penitencia. Allí, le fue confirmado el llamado que Dios le había hecho desde siempre, y que por mucho tiempo no había querido escuchar.
Sin embargo, la vida monástica no le fue suficiente. Buscaba una vida más austera y eremítica, por lo que dejó el monasterio y pasó varios años viviendo como ermitaño en diversos lugares, en compañía del monje Marino, quien veló por la total conversión y formación de san Romualdo. Gracias a este guía, se preparó para predicar con fervor el mensaje de Jesús, uno de sus grandes anhelos.
Los dos monjes lograron muchas conversiones, entre ellas la conversión de su propio padre, quien abrazó la fe e ingresó a la vida monástica, viviendo en silencio y oración hasta el final de sus días.
Durante tres décadas, creó ermitas y monasterios en gran parte de Italia. El más famoso es el monasterio de Camáldoli, fundado alrededor del año 1012, dando inicio a una nueva congregación, a la que llamó Camaldulenses, combinando así la vida eremítica con la vida comunitaria.
San Romualdo dedicó su vida a la reforma del monaquismo, promoviendo una mayor austeridad, penitencia y oración contemplativa. Eran muchos los que deseaban seguir a su lado y recibir su orientación.
Luego de permanecer algunos años en Camáldoli, el santo regresó a sus viajes apostólicos. Pero la muerte lo sorprendió un 19 de junio de 1027, cuando visitaba la región de Val di Castro.
En el día que recordamos a san Romualdo, abad, te pedimos Señor, por su intercesión, encontrar paz en la contemplación, fortaleza en la oración, para estar más cerca y unidos a Ti. Porque algo bueno está por venir.
Fuentes: ACIPRENSA /CORAZONES.ORG