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El amor de Dios fuente de veradera felicidad

por Leidy M. Pastrana Z.
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“En estos momentos de necesidad nos sentimos a veces aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que “permanezcamos” en la vid, en Cristo”. (Benedicto XVI, 22 DE Septiembre de 2011)

“Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.”  (Juan 15, 9 -11)

Que maravillosa promesa de amor nos hace nuestro señor Jesús, es un texto un tanto exhortivo en cuanto nos invita a cumplir los mandamientos para permanecer en el amor de nuestro señor y así alcanzar la verdadera felicidad, pero vivimos en una sociedad tan hostil, donde la rivalidad, el egoísmo y la corrupción  están siempre presentes, donde la gente busca ciegamente el camino hacia la felicidad, creyendo torpemente que la felicidad la encuentran en sus posesiones, es por eso que hoy día nos encontramos cada vez con más casas llenas de objetos, jóvenes con accesorios de tecnología de punta, pero también con menos rostros felices, porque mientras más posesiones tengan, más vacíos tendrán también en su corazón, pues en el afán de buscar la alegría se olvidan de Dios, o peor aún “cosifican” a Dios.

Hoy en día vemos más centros comerciales llenos y más iglesias vacías, sin embargo Dios siempre nos espera, nos acoge, nos ama. Hermanos, Dios está siempre con nosotros. En el portal web  catholic.net el hermano Oscar Santana en su artículo “PERMANECED SIEMPRE EN MI AMOR” nos explica que la expresión ¡ Dios está con nosotros! Es una presencia que se hace real, no solo en el sacramento de la Eucaristía, donde Dios mismo, bajo las apariencias de pan y vino, se queda junto a nosotros.  Es también real en la vida diaria, en las dificultades y en las alegrías, en las altas y en las bajas.  En todo momento Jesús quiere estar con nosotros.

Así pues, mis queridos hermanos el llamado es a dejar que Cristo esté siempre presente en nuestras vidas, que sea la prioridad de nuestra cotidianidad, solo así alcanzaremos la verdadera felicidad, pues como dice el Evangelio de San Juan “ quien permanece en mí y yo en Él tendrá mucho fruto, porque sin mi no puedes hacer nada”. BENDICIONES!

 

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