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«Para cualquier persona, es fantástico sentirse querido por alguien»

por Carlos L. Rodriguez Zía
Fernando Escudero

En el punto 329 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia se dice que “las riquezas son un bien que viene de Dios: quien lo posee lo debe usar y hacer circular, de manera que también los necesitados puedan gozar de él”. Esto es algo que el ingeniero Fernando Escudero tiene muy claro. Por eso, consciente de su buena posición, decidió poner en práctica esa idea que hoy se expresa en la Fundación Unir, que ayuda a los hermanos más necesitados. 

Si alguno de los lectores de Misioneros Digitales Católicos (MDC) monta un caballo y se pone a recorrer los caminos de la provincia argentina de Salta y pregunta por Fernando Escudero,  es posible que nunca lo encuentre. Pero si pregunta por Nano, seguramente en pocos minutos estará conversando con él, porque todo el mundo lo conoce por su sobrenombre. Fue lo que le ocurrió al equipo de MDC. Nos contó que es ingeniero industrial, que está casado y es padre de tres hijos, apasionados simpatizantes del club de fútbol River Plate, que siete años después de descender a la segunda categoría del fútbol argentino, supo vencer a su eterno rival (Boca Juniors) en la final de la Copa Libertadores de América.

Nano nació en la ciudad de Salta y a los 17 años se fue a estudiar ingeniería a Buenos Aires. Allí, mientras cursaba la carrera universitaria, trabajó de mozo, cartero, barman y cadete. También se desempeñó en la organización de eventos y conciertos. Con el título de ingeniero en sus manos, ingresó a trabajar en la empresa American Express; pero a  los 24 años decidió darle un cambio a su vida. Regresó a la provincia norteña y coordinó allí paseos a caballo que darían origen a la labor que hoy realiza. Tras diez años de trabajo en la función pública, pensó en dedicarle más tiempo a su familia y a sus prójimos y abrió una agencia de turismo. En ese marco, creó con otras personas la Fundación Unir.

-¿Por qué creaste la Fundación?

-Hace más de veinticinco años empecé a organizar cabalgatas por las montañas. Cuando llegábamos a los pueblos que había en el camino la gente nos pedía limosnas y mi mayor miedo era cambiarle la forma de vida a la gente. Eso hace el mal turismo. Con esa idea en mente, hablé con varios sociólogos y ellos me dijeron que dar limosna no es lo más conveniente para ayudar a los más necesitados. Recomendaron trabajar a través de una institución y se decidió que fuera una escuela. Hicimos muchísimas donaciones, varias actividades, ayudamos ediliciamente y, desde hace tres años, formalizamos la iniciativa armando la Fundación. El objetivo principal no es hacer asistencialismo, es favorecer una ayuda integral. Intervenimos en la vida de alguien como si ésta fuera una película e intentamos rodarla por completo en vez de sólo una parte (lo que implicaría atender sólo a los niños o a los mayores). Ayudamos desde que la mamá está embarazada hasta el momento en que los chicos son más grandes. Buscamos que completen sus estudios y concretar el sueño máximo: que consigan un trabajo.

-¿En que anda la Fundación Unir hoy?

-Actualmente la Fundación encara dos proyectos en escuelas rurales de las localidades de Izonza y Chicoana. Procuramos que las familias cuenten con lo básico: ropa, juguetes, elementos escolares. También ayudamos en la parte de la salud: hacemos dos visitas por año con los mejores médicos de Salta. Vamos con dentista, pediatra y médico clínico y atendemos a los niños y a los padres. Después, continuamos con el tema del trabajo que es lo que más nos importa. Cuatro papás se sumaron a un taller para aprender a trabajar el cuero y un lustrabotas empezó a estudiar para ser electricista. Éste ya cursó medio año y le compramos todas las herramientas, dentro de seis meses obtendrá su matrícula.

¿Cómo funciona y quiénes participan en la Fundación?

-Somos un  grupo de amigos. Nos reunimos como mínimo una vez por mes. Nos estamos organizando para tener un delegado por tema a tratar y armar equipos de trabajo. Este año tenemos muchos proyectos. Se ha acercado mucha gente con ganas de ayudar y queremos ver si en 2019 podemos atender a dos escuelas más. Tenemos un equipo lindo y firme. Además, hemos conseguido donantes muy importantes del exterior, con lo que vamos a tener fondos económicos para armar distintas unidades productivas. La idea es llegar a atender entre cuatro y cinco escuelas y que unas veinte personas tengan su trabajo.

-En cuanto a uno de los programas que llevan adelante, ¿por qué ser un Rey Mago para una familia que no conozco?

-El programa Rey mago, que obviamente lo realizamos para el 6 de enero, nació en la escuela de Izonza hace cinco años. Allí, a cada chico le entregamos un regalo en el día de los Reyes Magos. En esta iniciativa participamos al rededor de sesenta personas. Todos los años ponemos un valor de referencia (este año fue entre 400 y 600 pesos argentinos) para que cada uno tenga un lindo regalo, bien envuelto y acompañado de una carta del Rey que se lo hace. Fue una experiencia hermosa, les gustó mucho a los chicos. Con los lustrabotas empezamos a hacerlo el año pasado y participan unas 120 personas. En este caso se trata de gente muy necesitada, por lo que hacemos una colecta de ropa, mercadería y juguetes. Tenemos un estimado de cuántos niños van para que cada uno de ellos reciba sí o sí un regalo, que aunque no es un objeto nuevo sí está en muy buen estado. A las familias, que son cerca de treinta, les damos una bolsa de consorcio con ropa para adultos y otra con ropa para niños.

-¿Qué significa para un niño miembro de una familia con muchas necesidades o en situación de calle recibir un juguete el día de los Reyes Magos?

-En primer lugar, está la alegría que todo niño tiene al recibir un regalo. Además, con tanto desarrollo tecnológico y lo conectados que estamos todos, ellos se enteran del boom del consumismo y ven que los demás reciben regalos. Para ellos ver llegar al barrio a un Rey mago es algo muy especial. Después, y esto lo hablamos con los chicos que ya son más grandes, está la sensación de que alguien los quiere. Para cualquier persona, es fantástico sentirse querido por alguien. Más por alguien que uno no conoce. A mí me pasa: gente que no conozco y que se enteró de la Fundación por las redes sociales nos dona siete mil pesos argentinos. Es alucinante la sensación de que un desconocido te regale algo.

-¿Qué te da a vos y a la gente que contigo colabora realizar esta acción solidaria?

-Es lo más lindo que me pasó en la vida. Uno recibe mucho más de lo que da.  Cuando empecé con las cabalgatas les llevábamos caramelos a los chicos. Muchos de ellos hoy son jóvenes que me abrazan y me comentan con cuánta ilusión esperaban que llegara el domingo para recibir las golosinas. Nada es comparable con eso. Un episodio que me impactó mucho: conocimos a un chico cuya novia estaba embarazada, él me dijo que no tenían nada y no le creí. Un día lo encontré en la plaza trabajando como lustrabotas y luego de charlar un rato con él lo llevé a su casa, que quedaba en un barrio muy pobre. Cuando vi el lugar en el que vivían, me di cuenta de que era verdad aquello de que no tenían nada. Dormían en un colchoncito que se usa para hacer gimnasia;  un cajón de los que se usan en las verdulerías para guardar manzanas era su ropero; tenían un calentador a gas, una frazada, tres vasos y tres platos. Y estaban esperando un bebé. Hicimos una publicación en Facebook y en dos días le conseguimos todo. Ayudar a otra persona es algo impagable. Yo trabajo porque tengo que vivir. Pero si pudiera no hacerlo, me dedicaría a esto a tiempo completo y a la gente que colabora en la Fundación le pasa lo mismo. Uno da todo porque la paga es una caricia al alma.

-¿Cómo se puede contactar la gente con la Fundación Unir?

Todos los que quieran darnos una mano pueden entrar a la página de la Fundación (www.fudacionunir.com.ar)  o directamente me pueden llamar. Mi teléfono celular es el 54- 0387-156855266

Como el buen samaritano, Fernando se bajó de su caballo y se conmovió al ver la necesidad de sus hermanos más pequeños.

_ ¿Qué tiene que ver Dios con esta tarea que desarrollás?

-Dios da la fuerza para todo. La providencia es increíble. Te ves diciendo que no llegás. Pensás que no conseguís las cosas para llevarle a la gente y siempre aparece un donante. La Madre Teresa de Calcuta contaba que cuando más necesitadas estaban, aparecía alguien que tocaba el timbre de su casa, para donarle el dinero suficiente. Dios está muy presente y sabemos que es nuestro deber hacer algo para ayudar a construir un mundo mejor.

-¿Alguna vez se han sentido desanimados, que sólo están poniéndole, por decirlo de alguna manera, un calmante a una situación que parece no tener remedio?

-Yo soy totalmente consciente de que esto es un parche. Creo que la principal acción debe ser del gobierno. Lo ideal es un trabajo conjunto entre el Estado y las fundaciones o asociaciones. En la provincia Salta se hace bastante, por suerte. Pero si este parche que ponemos, lo hacemos bien y profesionalmente, es un lindo parche. No obstante, no hay ninguna duda de que uno es un paliativo.

-¿Qué les pasa cuando se enteran de que los índices de pobreza e indigencia han vuelto a crecer en Argentina?

-La verdad que es lamentable, porque tenemos todo para crecer. Por lo general, los que se pelean tienen muy buena posición económica y nunca bajan al terreno a ver qué está pasando. En muchos barrios la gente se muere de hambre. Es vergonzoso que con el país que tenemos estemos tan mal. Pero no son sólo los dirigentes. Es todo el país. Si cada uno hiciera un poquito, esto se salva.

-¿Desde tu lugar, qué se puede o debería hacer para cambiar realmente la situación de pobreza de las personas sin que queden atrapadas en un asistencialismo permanente?

-Debemos apuntar fundamentalmente al trabajo. Porque los países salen adelante con trabajo y no con especulación financiera. Si cada uno de nosotros, ayuda a una o dos personas, la situación puede cambiar mucho.

UN PROYECTO Y UN PEDIDO ESPECIAL

¿NOS AYUDAS CON TU VOTO A GANAR $1.6 MILLONES PARA UNA ESCUELITA RURAL?

Desde la Fundación Unir estamos ayudando a la Escuelita Rural María Valdiviezo de Chicoana y estamos participando en el programa de Carrefour Solidario.

Ya pasamos la primera etapa y si logramos quedar entre los proyectos más votados podremos conseguir los $1.6 millones para armar una huerta, un invernadero, una chanchera y una conejera.

Para votar tenés que entrar en este link https://carrefoursolidario.com.ar/construccion-de-una-granja-organica-en-escuela-rural-no-588-en-chicoana-salta/

Y el ultimo pedido. Si podés por favor compartí este mensaje así podemos conseguir más gente que nos de una mano.

Les mando un video que hicimos así conocen un poco más del proyecto.

Abrazo enorme

Nano Escudero

Para más información y hacer donaciones o colaborar visite: www.fundacionunir.com.ar

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