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Dios no es un hada madrina

por Card. Rubén Salazar Gómez
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El Señor sigue iluminando nos sigue enseñándonos sigue fortaleciendo nos con su palabra escuchemos con suma atención.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 5 -10

Un día los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe.»  y él les respondió:

«Si la fe que tienen   fuera tan grande como un granito de mostaza,  le ordenarían a este árbol de morera   que se arranque de raíz y se plante en el mar,  y les obedecería.»   Y añadió: 

«Supongamos que uno de ustedes tiene un sirviente  que está arando o cuidando las ovejas.

Cuando el sirviente vuelve del campo,  seguramente no le dirá:   ‘Por favor, pasa en seguida a la mesa’,  sino que le dirá:   ‘Prepárame la comida y sírveme.   y cuando yo termine de comer y de beber, podrás hacerlo tú’.

 ¿Acaso le da muchas gracias   por cumplir lo que le había mandado?   Pues lo mismo ustedes:   después de hacer lo que Dios les ha mandado, digan: No somos más que servidores sin mérito alguno;  no hemos hecho sino cumplir nuestro deber.»

Transcripción de La Voz del Pastor del 6 de octubre de 2019 

Nos encontramos con una nueva parábola que el Señor les propone a sus discípulos respondiendo a la petición que ellos le hacen aumenta nuestra fe.

La parábola aparentemente no responde a esa petición de los discípulos, sino que se va por otro lado, pero es aparentemente, porque en realidad la parábola si responde fundamentalmente a la petición de los discípulos de que les aumente la fe, ¿por qué? porque la parábola es en ella que nosotros entendemos verdaderamente el sentido de la fe.

 ¿Qué nos pasa a nosotros con mucha frecuencia? con Dios tenemos una especie de relación comercial, yo te doy y tú me das y casi siempre es al revés, tú me das primero y yo entonces te doy, o sea, nosotros estamos siempre pensando que nuestra relación con Dios tiene que estar supeditada a los favores que recibimos de Dios, le pedimos empleo, y si no nos da empleo entonces suprimimos a Dios, de mi vida, le pedimos la salud, enfermedad y si no nos da la salud entonces sencillamente Dios ya desaparece de nuestra vida, y así siempre estamos pensando que Dios es una especie de hada madrina que viene a solucionarnos todos nuestros problemas, en el que nos tiene que dar la plata, él es el que nos tiene que dar el empleo, en el que nos tiene que dar la salud, en el que nos tiene que dar todo todo absolutamente todo, y cuando no es así entonces nos ponemos incómodos, porque a mí esta enfermedad, por ejemplo, yo que he sido tan bueno toda la vida, estamos esperando siempre recompensas, creemos que porque nos comportamos de tal manera merecemos nuestra recompensa, y entonces el Señor nos la tiene que dar dándonos la salud, dándole el dinero, dándonos la plata, solucionando los problemas haciendo que todo vaya bien.

 La realidad no es así, porque la relación con Dios no es para conseguir cosas, la relación con Dios no es para que él nos dé cosas no nosotros, lo que recibimos es a Dios mismo en nuestro corazón, no cosas no dinero, no salud, no empleo, no plata, no la cantidad, de cosas que recibimos en nuestro corazón cuando nos acercamos a Dios, es Dios mismo que viene a nosotros con su mano y nos llena de su amor entonces cuando tenemos a dios en nuestro corazón y nuestro corazón está lleno de su amor entonces no importan las otras cosas señores el Evangelio nos dice busquen el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura.

Es decir si nosotros verdaderamente buscamos a Dios si nosotros escuchamos su palabra si nosotros permitimos que el Espíritu Santo impregne nuestro ser nuestra vida, toda con la fuerza y la luz de la palabra del Señor, del amor del Señor entonces vamos a tenerlo todo cuando no tengamos más ese es la paradoja vamos a tenerlo todo en cuando no tengamos nada, cuando estemos en enfermedad, cuando todos los días tengamos problemas nuevos, aun cuando no tengamos un peso en el bolsillo. ¿por qué? porque tenemos la luz, tenemos la fuerza tenemos la energía, tenemos la alegría, para poder vivir para poder enfrentar todas las circunstancias, repito Dios no es un hada madrina que con su varita mágica para solucionar los problemas iba dando regalos aquí y allá y eso es un poquito la mentalidad que tenemos en muchos casos esa relación con Dios, pensamos que nuestra fe es eso, el Señor me da y entonces yo le doy, y yo le doy esto para que él me dé, entonces viene todo ese tira y afloja entre pedirle al Señor las cosas y si él no las concede sobre Dios tenemos que aumentar nuestra fe, es decir tener que tenemos que ir purificando nuestras intenciones, tenemos que lograr que de verdad nuestra nuestra fe en el Señor sea una fe robusta, que resista a las dificultades, que resista a los problemas ,que resista la enfermedad, que resista a la desgracia, ¿por qué? porque indudablemente el Señor está en el corazón y en todas las circunstancias tenemos que descubrirlo para poder amarlo y para que su amor sea la luz, y la fuerza que necesitamos abramos de su corazón al Señor purifiquemos nuestra fe.

 La bendición de dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, Amen.

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