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Juan 16,12-15.

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan 16, 12-15

Evangelio según San Juan 16,12-15.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.»

Cada vez que visitas nuestros anunciantes estas ayudando
a Misioneros

La verdad.

1) Comprender: esta relación con Dios es dinámica, es un proceso. Hay veces que queremos entender todo de golpe y no. La Teología es esa ciencia en que mitad se estudia en libro y la otra mitad se lo experimenta en la vida. Hay cosas que uno no comprende de la vida, pero cuando vas viviendo la vida se empiezan a comprender muchas cosas, pero nadie tiene el diario del lunes…

2) El espíritu de verdad: es introducirnos en esta verdad y caminar en ello. Ser sinceros y honestos con nosotros mismos. Siempre habrá una lucha interna en vos y en mí. El gran problema es cuando te mentís a vos mismo y dejas de lado la verdad por una disfrazada conveniencia. No dejes de luchar porque sobreviva la verdad en vos. Siéndote sincero con vos lograrás caminar muy lejos en tu vida. Pero si te mentís a vos, lo único que lograrás es anestesiar tu vida.

3) De lo mío: ya estamos cerca de Pentecostés. Pedí al Espíritu Santo que te dé el don de la templanza para que sepas controlarte en la vida y aprendas a manejar las situaciones que van apareciendo, y no que las situaciones te manejen y desestabilicen. Hoy logra vivir la vida y no te autodestruyas con situaciones que se presentan.

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Un año con Jesus

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1 comentario

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ana alvarellos mayo 20, 2020 - 12:35 pm

Nunca pensamos y meditamos suficientemente sobre el Reino, sobre el “después”, sobre lo que ya es un regalo recibido, ya nuestro, porque Jesús lo conquistó para nosotros y lo hizo accesible a través de una vida siempre compartida. Vivir la Iglesia es vivir la solidaridad, vivir la oración, vivir la hospitalidad. Nuestro pensamiento egoísta siempre se pregunta si esto o aquello nos conviene, qué nos da en cambio, y por esta razón digo que tenemos que reflexionar y dejarnos instruir por el Espíritu que nos recuerda el Reino y la Vida eterna. Y luego, como si ya no fuera bastante vivir el Amor del Señor, con todos, para todos, un amor que transfigura la realidad y nos muestra lo que no pueden ver aquellos que viven mirándose la panza y siempre solo lo suyo. Basta de miedos con el Espíritu de Jesús, no más dudas con Aquel que nos une y nos revela la plenitud de un amor que no tiene principio ni fin porque es Dios mismo, el Padre, el Viviente por la eternidad, Aquel que nos llama para que Dios sea el Todo en todos

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