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Meditación del 10 de junio

por Pbro. Luis A. Zazano
Mateo 5, 17-19

Evangelio según San Mateo 5,17-19.

Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

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El cumplir y enseñar.

1) Dar cumplimiento: esto nos lleva a pensar que en la vida la religión no es una cosa para tomársela a la chacota o un uso al estilo “Delivery”. Jesús te enseña que vos te adherís libremente a la fe cristiana y a lo que ello implica, pero no es decir «yo creo en Jesucristo» y hago de las mías como se me de la gana. No caigamos en esa, sino esto se convierte en un carnaval.

2) En lo pequeño: tampoco es caer en una religión estructuralista, en donde se busca reducir la fe en solo normas. Eso también es malo. Es triste ver personas que caen hasta en lo más mínimo de lo ritualístico, pero dejando de lado la caridad y el sentido común. Esto nos aleja y nos separa. Lo que menos hay allí es el Espíritu Evangélico, más bien hay mero cumplir y cumplir.

3) El Reino: Jesús nos recuerda el fin de todo esto, es la vida eterna. La eternidad y el gozar de la presencia de Dios. Nuestro premio es ese y no otro. Jesús te lo pone en claro siempre, para mostrarte dónde está el fin de tu vida. Ánimo, que la clave es recordar a dónde vas para no marearte donde estás.

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Un año con Jesus

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1 comentario

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ana alvarellos junio 10, 2020 - 2:47 am

Solo el amor completa todo y todo se completa solo con un acto y una mirada de amor. Cuando nos dejamos invadir por los miedos, los temores y las ansiedades por nosotros mismos y por nuestra familia, nuestra mirada ya no es una mirada de amor por Jesús y por los necesitados, sino solo un acto egoísta y vacío de fe. «No tengas miedo pequeño rebaño …» son palabras de Jesús que se presentan actuales en muchos momentos de falta de fe en los que estamos preocupados por nosotros como si estuviéramos a merced de “quiénsabequé”. Es la falta de apertura del corazón lo que pone el miedo en nosotros como primer sentimiento, de hecho, si amamos como somos amados, todo miedo desaparecería y no nos avergonzaríamos de no confiar en Aquel que nos da su Vida cada día. La fe se ha convertido en un hábito, hemos perdido la vida sobrenatural del alma y hemos vuelto a ser timoneados por normas humanas y objetivos cercanos que nos asustan. La vida divina en nosotros pierde su fuerza cuando esperamos solo en nuestra propia fuerza y no levantamos nuestros ojos y nuestro corazón al Señor, a quien hemos entregado nuestra vida para siempre. ¡Levantemos el corazón!… nos invita el celebrante todos los días en la Misa, acabémos de mirarnos los pies una vez por todas y levantemos nuestro corazón junto al Corazón de Cristo y siempre cerquita de Dios nuestro Padre Todopoderoso!

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