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Meditación del 15 de junio

por Pbro. Luis A. Zazano
Mateo 5, 38-42

Evangelio según San Mateo 5,38-42.

Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

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Ojo por ojo.

1) Ustedes han oído: en la vida se remarca esto, la actitud de una justicia tajante pero también en donde entran la venganza y los golpes deshonestos. Cuántos usan por nombre de justicia elementos que son injustos. Cuántas cosas hemos oído bajo el nombre de justicia que, lo que menos era, era justo.

2) Presenta la otra: es saber que también debes fijarte con quién y ante quién te vas a enfrentar, ya que hay veces que caemos en esa actitud de querer discutir y enfrentar a personas que no van a cambiar por nada del mundo su modo de pensar o su modo de ver las cosas. No gastes la pólvora en chimangos.

3) No des la espalda: cuida la prudencia y la astucia. Estate atento, tampoco es para que te tomen de tonto. Fíjate cómo la vas llevando a tu vida y por dónde vas encaminando tu modo de vivir.

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Un año con Jesus

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2 comentarios

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Ana Alvarellos junio 15, 2020 - 12:43 pm

De la reflexión diaria sobre cómo somos amados por Dios el Padre y por Jesús, surge una respuesta contraria al pensamiento común de la revancha, por no decir venganza, porque solo si somos y si nos sentimos amados podemos responder con amor para ayudar a otros a descubrir que son amados por Dios y por ese hermano o hermana que está maltratando. El que se refugia detrás de la Ley y de los Mandamientos y no usa el amor que recibe de Cristo para justificarse y no amar a sus hermanos, o peor todavía para juzgarlos, a su vez será juzgado por esa Ley que está aplicando contra los demás. Solo el amor sufrido y vivido deja la paz en tu corazón y hace verdaderamente bien a quienes te están en contra. Amar con el mismo Amor con el que somos amados es prolongar la salvación de Jesús en el tiempo y hacerlo conocer. Cuando me escandalizan el comportamiento y el modo de escuchar de alguien cuyos pensamientos no comparto, a lo mejor no estoy amando con el amor de Jesús en la cruz y yo mismo soy el objeto de mi amor, excluyendo a todos los demás. Todavía no hemos reconocido que los primeros en equivocarnos somos nosotros y tampoco hemos reconocido cuánto sea alto, ancho, profundo, largo, infinito el Amor del Padre por cada uno de nosotros.

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Marcela junio 15, 2020 - 12:51 pm

Gracias Padre por sus reflexiones! Nos hacen pensar y muchas veces esclarecer nuestra vida y nuestro actuar. Gracias y hasta el cielo no paramos!!!!!!

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