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Primero Dios y luego lo demás

por Mons. Luis José Rueda Aparicio
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Familias de los pueblos aclamen al Señor, canten al Señor un cántico nuevo. 

Evangelio según San Mateo 22,15-21 

Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones.
Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?».
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?
Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario.
Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?».
Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».

Palabra del Señor

Transcripción de La Voz del Pastor del 18 de octubre de 2020

Es domingo, día del Señor, qué bueno que nos volvamos a encontrar con Jesucristo en su palabra. Estamos en el capítulo 22 de San Mateo. Recuerdan ustedes que el domingo pasado el señor Jesús nos estaba hablando del reino de Dios, que se parece a un banquete y que usted y yo, y todos los pecadores estamos invitados; pues en este mismo capítulo 22 de San Mateo, Jesús está enseñando. 

Nos llegan dos sectas, una secta religiosa y una secta política. La secta religiosa son los fariseos y la política son los herodianos, y llegan a hacerle una pregunta capciosa, mal intencionada al señor Jesús: Cuál es la pregunta que le hacen, le preguntan ¿Señor, es lícito pagarle a nuestros dominadores, es decir, al César pagarle el tributo, pagarle el impuesto?

Es una pregunta mal intencionada, lleva de fondo una mezcla de política y religión, pero mal sana y el señor Jesús se da cuenta de esa hipocresía de quienes lo interrogan. El señor Jesús se da cuenta de la mala intención y les dice: tráiganme una moneda y cuando llegan con la moneda, que es un denario, la toma y les pregunta: ¿quién está aquí en esta moneda? ¿cuál es la inscripción que ven aquí en la moneda? Y ellos dicen, la del César en la moneda. 

Está la imagen del César, pero en usted y en mí, en los seres humanos, está la imagen de Dios, somos creados a imagen y semejanza de Dios, hombres y mujeres de todos los continentes y de todos los tiempos, por eso, así como en el denario, está la imagen del emperador, en usted, en mí, en su conciencia, en el corazón de cada uno de nosotros y es lo que nos da dignidad. 

Está la imagen y semejanza de nuestro creador que es el padre de Dios, por eso Jesús les dice: al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. No quiere decir que se separa lo político, lo económico, lo social de lo espiritual y de lo humano, no. Lo que está diciendo el Señor es, pongan en primer lugar a Dios, pongan en primer lugar el reino de Dios y su justicia, lo demás viene por añadidura o como decían los discípulos, cuando eran perseguidos y lo leemos en Hechos de los apóstoles, debemos obedecer primero a Dios porque la imagen de Dios está impresa en usted, en mí, en la conciencia de todos nosotros. 

Entonces qué puesto ocupa la política, la economía, la cultura, el deporte, la ciencia y todas las demás artes, y todas las demás disciplinas del ser humano, ¿dónde se ubican? Se ubican al servicio de la dignidad suya y mía, al servicio de la dignidad del ser humano. 

Me gusta mucho la encíclica Fratelli Tuti del Papa Francisco donde nos está insistiendo que la verdadera política, la sabia política, la que busca el bien común defiende el ser humano, defiende a la vida, defiende la fraternidad, nos lleva por caminos, nos vuelve artesanos de la vida social, de la amistad social, de la fraternidad, de todos los seres humanos. Entonces la economía no puede estar puesta al servicio de la esclavitud ni de la guerra, de ninguno de esos caminos que destruyen la vida del ser humano y la obra de Dios.

Cuando el Señor nos está diciendo hoy en el Capítulo 22 del evangelio de San Mateo a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, nos está diciendo primero Dios y luego lo demás. Por eso los discípulos dicen: es necesario obedecerle a Dios antes que a los hombres y cuando usted y su familia, y cada uno de nosotros le obedecemos a Dios, nos ponemos al servicio de los hermanos, de los seres humanos y nos sentimos como nos dice el Papa en Fratelli Tuti,todos hermanos, todos construyendo la amistad social, la amistad política, sirviendo al bien común y, sobre todo, defendiendo de hombres y de mujeres, de todas las razas, los indígenas los afros, los que vienen de otros países, porque en últimas somos parte de la única familia de nuestro padre Dios que nos invita a participar en su reino a través de Jesucristo y que envió a su hijo para que descubramos la dignidad que tenemos como seres humanos y todos entremos por la puerta de la fraternidad al reino de Dios. 

Que el señor bendiga su vida, bendiga su trabajo, su economía, su empresa, que el Señor bendiga a los políticos de Colombia y del mundo, y que todos descubramos el camino del reino de Dios para que, teniendo políticos santos, economistas santos, científicos santos, deportistas santos, familias santas, podamos nosotros ser parte del reino de Dios. 

Que el Señor nos bendiga y acompañe en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. 

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