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Meditación del día 20 de Enero

por Pbro. Luis A. Zazano
Marcos 3, 1-6

Evangelio según San Marcos 3,1-6.

Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante».
Y les dijo: «¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?». Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

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El sanar tu actuar.

1) La mano paralizada: cuando se paraliza tu mano no podés no siquiera escribir. Es decir, que hasta te cuesta poner por escrito lo que estás viviendo, no podés generar. La mano paralizada en lo espiritual significa esta situación de no poder expresar lo que estás viviendo, no podés actuar. Cuántas veces pasa en tu vida esto: que estás viendo la realidad y la pensás pero no sabes cómo actuar, en donde te sentís con las manos atadas o paralizadas. Que hasta incluso piensas si está bien o mal que actúes, pero ni siquiera sabes si es el momento o la situación. Hay una cosa más: cuando quieres actuar a tu manera pero los demás te consideran inútil… Ahí capaz que no tenés las manos atadas pero te atan las manos.

2) Dureza de corazón: Jesús puede sanar tu corazón y tu modo de actuar, tu modo de vivir. Ponete delante de Él y pedile que te ayude en tu caminar, en saber actuar como Él quiere que actúes. Pero también que tengas un corazón que no sea tan duro porque vos también podés convertir en inválidas las acciones de tus hermanos. Cuando te endureces minimizas y ninguneas al otro. Cuando te cerrás en vos los otros no existen y los paralizas y, al fin y al cabo, terminas solo y sin actuar. Jesús cura la parálisis pero se admira de la dureza de corazón, que eso aquí no lo cura.

3) Conspiración: tenés que saber que una de las cosas que aparecen y conviven con nosotros es la envidia. Creo que eso lo tenés que tener presente y no ser ingenuo. Mientras obres para Dios y hagas el bien, habrá otros que buscarán el mal y sacarte del camino. No tengas miedo. Para evitar esto es importante reconocer y aceptar a quien no te quiere y no te acepta; ante ello, la distancia y la prudencia. Hacé como Jesús, seguí tu camino y solo dar explicaciones de tus actos a quien corresponda.

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1 comentario

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Joaquin Isla enero 20, 2021 - 10:22 am

Gracias Dios
Dios los bendiga

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