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Meditación del día 17 de octubre

por Pbro. Luis A. Zazano
Marcos 10, 35-45 fb

Evangelio según san Marcos 10, 35-45

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».
El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».
Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria».
Jesús les dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?».
«Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.
En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.
Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.
Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

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Los tres ejes negativos que giran en tu corazón

1) Egoísmo: El primer eje que gira en tu corazón es el egoísmo. Inicia fuertemente en la niñez, tranquilamente lo podemos ver en un niño. Él llora, grita y patalea hasta que se lo sacie. No le importa qué pasa a su alrededor. Esto mismo puede presentarse en el desarrollo de tu vida. Y ese egoísmo se puede presentar en tu pareja, en tus hijos o en tu comunidad. Ese egoísmo que se presenta incluso como obsesión, donde los demás pasan a servirte o solo deben saciar lo que vos querés. Esta etapa que es fuertemente en la niñez, puede reiterarse en tu adultez.

2) Vanidad: Esta se da fuertemente en tu juventud. Prima la imagen y uno busca siempre estar bien físicamente, hasta llamar la atención. Pero qué difícil si esto se plantea cuando uno es más grande, porque ya busca llamar la atención incluso psíquicamente. Querer incluso opinar de cosas que no sabe, con tal de llamar la atención o de aparecer. Esta vanidad que puede plantearse en tu vida en querer robar la mirada de otros o de poseer a otros. La vanidad puede llevarte a un punto de buscar siempre llamar la atención, incluso rompiendo límites. El romper el límite del vestir (viejo verde) o diversas maneras de llamar la atención. Es importante mirarte y fijarte si hoy te toma algo de esto, la etapa de querer tener siempre el reflector vos.

3) El poder: Esta etapa es en la adultez de tu vida. Todos buscamos alguna forma de poder. El querer controlar a los que nos rodean, casi que pasan a ser mis empleados más que mis familiares. Esto también afecta a tu personalidad, porque casi que querés controlar la vida de los demás y no das la libertad a lo que los otros sean, más bien buscas que los otros sean lo que vos querés. El arma de este poder se llama manipulación, una manipulación que lleva a «mostrarte enferma/o o débil» cuando empezás a ver que perdés el poder del control del otro o de los otros. Este tipo de poder es complejo porque te enferma y enferma. Cuando en tu vida buscas controlar la vida de otros, hasta vos perdés la libertad y cuando vos caes en las garras de alguien que solo busca gobernarte, es difícil salir porque te somete y cuando vos buscas ser libre, te sentís culpable.

Hoy pidamos a Dios luchar en nuestro interior contra estas tres cosas que aparecerán en las etapas de nuestras vidas. Mostrate ante el Señor como sos, pues Él te llevará a la verdadera paz desde el servicio. Porque el que no vive para servir no sirve para vivir.

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