Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 115 (versículos 1-18)
1 No nos glorifiques a nosotros, Señor:
glorifica solamente a tu Nombre,
por tu amor y tu fidelidad.
2 ¿Por qué han de decir las naciones:
«¿Dónde está su dios»?
3 Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra,
él hace todo lo que quiere.
4 Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres.
5 Tienen boca, pero no hablan,
tienen ojos, pero no ven;
6 tienen orejas, pero no oyen,
tienen nariz, pero no huelen.
7 Tienen manos, pero no palpan,
tienen pies, pero no caminan;
ni un solo sonido sale de su garganta.
8 Como ellos serán los que los fabrican,
los que ponen en ellos su confianza.
9 Pueblo de Israel, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
10 familia de Aarón, confía en el Señor;
él es tu ayuda y tu escudo;
11 confíen en el Señor todos los que lo temen:
él es su ayuda y su escudo.
12 Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga:
bendiga al pueblo de Israel,
bendiga a la familia de Aarón,
13 bendiga a los que temen al Señor,
a los pequeños y a los grandes.
14 Que el Señor los multiplique,
a ustedes y a sus hijos;
15 y sean bendecidos por el Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
16 El cielo pertenece al Señor,
y la tierra la entregó a los hombres.
17 Los muertos ya no alaban al Señor,
ni tampoco a los que bajaron del sepulcro.
18 Nosotros, los vivientes, bendecimos al Señor,
desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voces: Marcelo Ripari Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 115
La falta de unidad de este Salmo procede de su carácter litúrgico y coral. Cada una de sus partes responde a los diversos momentos de una acción litúrgica, celebrada por la comunidad postexílica. Aunque se ignoran los detalles de esa liturgia, es evidente que de ella participaban un coro y uno o varios solistas (vs. 9-18). El rasgo más característico del Salmo es la profesión de fe en el único Dios, en manifiesta polémica contra el paganismo circundante (vs. 4-8). De esta fe provienen la confianza en la omnipotencia divina (vs. 3, 9-11) y la seguridad de contar con las bendiciones del Señor (vs. 12-15).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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