Evangelio según san Mateo 9, 18-26
Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”.
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,
pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”.
Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada.
Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
“Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él.
Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.
Y esta noticia se divulgó por aquella región.
Acaba de morir
1) Siguió: El otro día escuché esto y me llamó mucho la atención: El billonario en un jet privado echa de menos su juventud, el millonario en primera clase, sueña con tener un jet; el empresario en un coche deportivo quiere ser millonario; el empleado en un coche viejo, quiere un súper deportivo; el ciclista desempleado solo quiere un trabajo y un coche; y el peatón desearía tener una bicicleta; el hombre en sillas de ruedas daría cualquier cosa por volver a caminar. Siempre hay otro nivel y otra cosa que perseguir. Hay gente que dice “Cuando tenga eso seré feliz”. La felicidad está en lo que no tenemos porque si nunca aprendes a apreciar lo que ya tienes pasarás tu vida persiguiendo lo que sigue, porque la felicidad no está en conseguir más, sino más bien en estar agradecido por lo que ya Dios te dio y está en seguir andando en el camino.
2) Hemorragias: La otra vez un alumno del colegio me dijo que quería ser influencer. Y me dice “es porque lo hace todo el mundo”. Le dije: “Parece que los que salen en la pantalla son los protagonistas del cine, pero no, no hace falta que todos seamos influencers. Porque alguien tiene que curar enfermos, alguien tiene que enseñar a los niños, alguien tiene que conducir un taxi, alguien tiene que escribir libros, y no son personajes secundarios sino que son la razón para que la película funcione. Yo hago videos, pero no lo hago para que me conozca la gente o por tener más seguidores, sino que los hago porque me apasiona”. Los hacía cuando no había aplausos ni el like ni siquiera de mi mamá, lo que quiero decir con esto es que, si mañana desaparece el millón de seguidores me levantaré al día siguiente siendo el mismo y con las mismas ganas de hacer cosas, por el simple hecho que me apasiona y es propósito como así también vocación. El propósito es traicionero, porque no siempre te lleva donde va todo el mundo, a veces te lleva en la dirección opuesta. Por eso, deja de sangrar con tu vida por cosas que no tienes o que no te salieron o que te quitaron, porque podés aportar mucho en la vida de los demás. Hay profesores que nadie reconoce, pero 20 años después un alumno lo para por la calle, porque sigue acordándose de él y sus clases. Hay médicos cuyo nombre no sale en ningún periódico, pero hay familias que existen gracias a ellos. Capaz que nadie los conoce, pero les da igual, porque ellos saben quiénes son y eso vale más que un millón de seguidores. Sería muy triste que te conociera todo el mundo por hacer algo que ni siquiera vos te lo crees, pero sería maravilloso que te conocieran solo unas pocas personas, por hacer exactamente aquello para lo que naciste.
3) Duerme: Los momentos difíciles pueden hacer que una persona cambie y que lo que era declarado algo muerto por una crisis puede convertirte en un paso. Date la oportunidad de dar un paso y no declararte muerto ante la dificultad. Algo bueno está por venir.
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