“El Señor bendiga a los enfermos, los consuele y los fortalezca”
Evangelio según san Mateo 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo les digo:
Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado;
Han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo:
Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
También han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso, y cumplirás tus juramentos al Señor.
Pero yo les digo:
Que no juren en absoluto, que su hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del maligno».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 12 de febrero de 2023
Estamos en el domingo día del Señor, pero ayer sábado 11 de febrero, hemos celebrado a Nuestra Señora de Lourdes y en ese contexto la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración, de cercanía y de amor por todos los enfermos, tanto físicos, como espirituales. Hoy queremos ponerlos en las manos del Señor porque Él pasó por el mundo sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Es maravilloso caminar con Jesús, es hermoso caminar juntos, como hermanos, es hermoso sentirnos llamados y amados por el Señor. Somos sus discípulos misioneros, hombres y mujeres que subimos a la montaña, con Jesús para aprender de Él, para luego llevarlo a la práctica.
Estamos en el capítulo 5 de san Mateo, capítulo 5, 6 y 7 son el Sermón de la montaña, y hoy nos está renovando el Señor Jesús. Está diciendo: Ustedes en el Antiguo Testamento escucharon: No matarás, escucharon, no adulterarás y escucharon también, no jurarás en falso.
Pero, el Señor nos está llevando a la perfección de la Ley, Él es la perfección, mirarlo a Él nos lleva a respetar la vida, a no matar, a no atentar contra la vida de nadie, y tomemos solamente esa reflexión donde el Señor dice: “No matarás, como habíamos aprendido en el Antiguo Testamento”.
Pero, nos está diciendo mucho más, si sentimos cólera, si sentimos indignación con las demás personas, nos estamos distanciando, y estamos quebrantando el mandamiento de respetar la vida y la vida es Sagrada.
Hoy, pensando en los enfermos, doy gracias por tantos hombres y mujeres que, con ciencia, con espiritualidad, con ternura, acompañan a los enfermos. Puede ser un niño enfermo, puede ser un joven enfermo, puede ser un anciano enfermo, que está a nuestro lado, él necesita que nosotros viviendo ese mandamiento de no matarás, de respetarás la vida, nosotros los acompañaremos en todos los momentos, con amor y ternura, si miramos a Jesús que supo respetar la vida, que llamó a no ser agresivos, a no ser violentos, a no atentar contra la vida de nadie.
Cómo le hace bien a una sociedad donde hay tantas formas de destrucción de la vida, que volvamos a escuchar a Jesús, Él ha venido para que tengamos vida, y la tengamos en abundancia. Él es el verdadero defensor de la vida, y el enfermo puede ser que se sienta solo, que se sienta triste, pero si hay un hombre, una mujer que ha escuchado el Sermón de la montaña, que lo ha interiorizado, que lo convierte en actitudes, encuentra un bálsamo, una medicina, una terapia verdadera, espiritual, diaria, constante, con el enfermo.
Qué bueno que nosotros miremos al enfermo como una oportunidad para poner en práctica el Evangelio de la vida, el Evangelio del Reino, que el Señor nos está explicando en el capítulo 5 de san Mateo.
Que el Señor bendiga a los enfermos, los consuele y los fortalezca y a todos nos haga misioneros defensores de la vida.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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