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Meditación del día 7 de febrero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 7, 1-13

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”.
El les respondió: “¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.
Y les decía: “Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
En cambio, ustedes afirman: ‘Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte…’
En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!”.

Lo puro y lo impuro

1) Los fariseos: Es la actitud que ya no podemos decir que pertenecía a un sector del judaísmo, porque también está en la parte de la Iglesia Católica, de nuestra Iglesia. Personas que se sienten capaces de juzgar a otras y hasta de determinar quién puede leer la lectura y quién no. Personas que tienen la capacidad de detectar quién pasa a comulgar y quién no, generando una casta eclesial dentro de la misma Iglesia. Y asumiendo que si son monaguillos, ministros de la eucaristía o acólitos instituidos son casi “católicos con superpoderes”. Esto lleva a que muchos se sientan excluidos de la Iglesia o hasta los hace sentir impuros. Su seguridad pasa por las reglas y normas de la religión y no por un Dios vivo, cercano y misericordioso. Esto, para mí, ya se gesta como en una casta que, hasta en muchos lugares, ni los curas entran. Pues se creen que son claves para señalar con el dedo, valiéndose de conocer documentos eclesiales y pastorales, y que están por encima de todos. Pero no conocen a ese hombre y a esa mujer que están enfrente,  con un corazón partido.

2) Padre y madre: Me ha tocado ver, y hasta en carne propia, hijos que se desligan de su papá y de mamá, como si fueran un peso. Hasta como que les hacen el “favor” de visitar a su papá o mamá. Es un dolor a la vida pues la hipocresía pasa porque a aquella persona que te dio la vida (más allá de lo que sea), hoy la matas con tu indiferencia. Entiendo que hay padres que no hicieron bien las cosas, pero sin embargo en esta vida no hay un manual de cómo ser papá o mamá. Se aprende en el día a día. Ayer hablaba con una señora amiga, y me decía: “parece que tienen vergüenza de mí“, porque sus hijos eran profesionales y ella seguía siendo empleada doméstica. Cuán triste es ver personas que se olvidan del esfuerzo de los padres.

3) La palabra y tradición: Mantené viva tu vida, en lo que te enseñaron y viví tu fe. No dejes de alimentar tu vida con la presencia de Dios y la mayor pureza de vivir, que es vivir y dejar vivir. No te conviertas en juez de nadie y, si podés ayudar, hacelo. Más allá de lo que sean tus padres agradécele a Dios por tenerlos y por lo que te dieron. Date la oportunidad de ser feliz con lo que tenés y no pienses en lo que podrías haber sido o tenido. Hoy disfruta con lo de hoy y comprende que todos tenemos errores y pecados. Todos tenemos una mancha, pero eso conlleva a que tenés que levantarte todos los días porque hay un Dios que te da oportunidades constantemente. Algo bueno está por venir.


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1 comentario

Graciela Sventurati February 7, 2023 - 9:34 am

Buenos días MDC. Felicitar al padre Luis Zazano por su homilía de hoy, cómo la todos los días, pero hoy como que fue muy especial. Y de paso felicitar a sus dos hermanos que cumplen años hoy. GRACIAS POR TANTO LUIS!!!!!!!!

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