«El Señor nos sigue llamando»
Evangelio según San Mateo (9, 36-10,8)
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de las mies que mande trabajadores a sus mies». Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan a las ovejas descarriadas de Israel. Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, den gratis».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 18 de junio de 2023
Hoy es el día del Padre y queremos celebrar a todos los padres de las familias del campo, de las ciudades, de los pueblos, de Colombia y del mundo entero, agradecer la misión que ellos cumplen y recordar que se empieza a ser padre por una alianza de vida y de amor.
Jesús es el Señor que se compadece, es el maestro de la compasión, es el Dios con nosotros que mira con ojos compasivos nuestra realidad. Él está viendo lo que pasa en la humanidad de todos los tiempos, y de nuestro tiempo. Él está viendo y se compadece por aquello que está sucediendo en nuestra América Latina, en nuestros pueblos, en Colombia, en nuestra familia, en nuestra sociedad. Él mira y se compadece, es decir, siente compasión de cada uno de nosotros, y la respuesta compasiva de Jesús, es la elección misionera de los discípulos, Él se da cuenta que la multitud que lo sigue están extenuados y abandonados como ovejas sin pastor.
Pero, Él tiene la respuesta, llama, invita, es la vocación de los doce, los llama para enviarlos, los llama para darles poder ante toda enfermedad, ante toda dolencia, es decir, la llamada de los discípulos, es la respuesta del Jesús compasivo, del Jesús que abre los ojos ante el sufrimiento, de Jesús que no pasa de largo ante nuestro dolor, de Jesús que quiere responder a nuestros sufrimientos, y lo hace comunitariamente, lo hace confiando la misión a un grupo de discípulos.
Y aquí está el nombre, en el capítulo 10, capítulo 9 de san Mateo, vemos la llamada con nombre propio, cada uno de estos doce apóstoles representa a la humanidad entera, allí estamos todos, son hombres trabajadores del mar de Galilea, pero, allí está representada la humanidad de todos los tiempos, porque el Señor nos sigue llamando, porque el Señor sigue viendo con ojos compasivos el sufrimiento de la humanidad, y sigue llamando a niños, a jóvenes, a adultos, para que en las parroquias, para que nuestras comunidades, y para que con nuestra fe seamos portadores de un poder que expulsa el mal, el poder de la buena nueva de salvación y del amor con la gracia del Espíritu Santo.
Déjese llamar, usted y yo tenemos una misión en este mundo y en esta historia en nombre de Jesucristo el Señor.
Que el Señor nos bendiga y acompañe en la misión.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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