Señor, gracias por estar presente en el Sagrario, por estar realmente presente, aquí, en nuestro mundo, en la Eucaristía.
Gracias, Señor, porque te haces presente en tu humanidad y en tu divinidad para acompañarnos en nuestro caminar.
Gracias, Señor, porque estás vivo y presente en el Sagrario habiéndote entregado a la muerte por nosotros y habiéndola vencido con tu Resurrección.
Gracias, Señor, porque permaneces en el Sagrario ¡vivo!, palpitando de amor y de misericordia para acoger nuestras fragilidades, debilidades y miserias con tu perdón, con tu infinita comprensión y con tu bondadosa ternura.
Te adoro, Señor, porque estás vivo y te unes a mí, en mi debilidad, en mi pobre existencia pero adorándote y alabándote me santifico, me renuevo y me purifico.
Señor, tu Corazón palpita en el Sagrario que se convierte en mi morada, en mi refugio, en mi lugar de encuentro contigo.
¡Te amo Sagrado Corazón de Jesús, que rebosas de amor!
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.