Evangelio según san Lucas 1,39-48.
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.
María de Guadalupe
1) Partió sin demora: Una persona cuando ama no espera, porque quiere saciar a su amado lo más pronto posible. Cuando amas a alguien quieres ayudar a resolver rápido su situación. Así se ve en María, tanto aquí como en el Tepeyac. Me llama la atención cuando leo este evangelio que, cuando uno sabe que tiene a quien ama, lo primero que pierde es la rapidez por ayudarlo o ayudarla y cae en esa situación de queja o simplemente de monotonía. Creo que el punto que marca este cambio es que sabe que lo tiene y ya no lo pierde. Por eso cuando viene tu amado o tu amada y te dice “ya no puedo más”, te genera alarma por todos lados. María vive esa frescura de amor, se entrega y está al tanto de sus hijos, porque también hay una realidad, podemos alejarnos de Ella y de su hijo Jesús.
2) Alegría: En Guadalupe tenemos la presencia de las flores. Una autoridad de la Iglesia que no cree a un humilde muchacho que va a avisar lo que la Virgen le pide. Es la alegría que me contagia cada vez que veo a mis hermanos mexicanos y veo en ellos la misma alegría. Cuántas enseñanzas nos da Guadalupe. Nos enseña que Jesús sigue actuando en los sencillos y en los simples. Jesús nos sigue enseñando a los que estamos dentro de la Iglesia que tenemos que tener más fe. Jesús nos sigue enseñando que la alegría de saber que María está con nosotros, nos lleva a no preocuparnos de nada.
3) La humildad: En Juan Diego vemos que la sinceridad está unida a la humildad y que muchas veces, por atender lo urgente, nos olvidamos de lo importante, pero cuando atendemos lo importante puede que se llegue a solucionar lo urgente. María le recuerda “¿acaso no soy tu madre?” Hoy confía a la virgen de Guadalupe todos tus miedos y Ella te llevará a Jesús. ¡Feliz día de la virgen! ¡Viva México! ¡Y viva la morenita! Algo bueno está por venir.
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