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Meditación del día 23 de diciembre

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 1, 57-66

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él.

Dio a luz

1) El tiempo: El tiempo es importante y necesario, porque el día que siembras no es el día en el que recoges el fruto. Todas las cosas buenas toman tiempo y también constancia. Tiempo y constancia son los que te llevan a obtener los resultados. Uno debe seguir los procesos. Ser impaciente en ciertas circunstancias está bien, porque te hace trabajar más, pero, si la impaciencia te lleva a abandonar lo que estás realizando, entonces puede que pierdas el tiempo.

2) Enterarse: Si hay algo que aprendí en este 2025 es que ser empático siempre, constantemente, no es sano. Hasta tuve que reunirme con el Consejo Parroquial para decirle a mi gente de la parroquia que hay cosas que ya no voy a poder hacer, porque por estar atento a todos me desatendí a mí, hasta el médico me lo dijo, que tenía que bajar un cambio. Hay veces que encontramos personas que te tratan mal, que no les importa si vos estás bien o estás mal. Ellos quieren lo suyo y punto, que hasta incluso te hacen daño y vos te pones en su cabeza para entender por qué lo hacen, y hasta llegas a justificar el por qué actúan así con vos. Yo también la he pasado mal y no traté mal a nadie. Trato de nunca tratar mal a nadie, porque nadie se merece ser tratado mal. Por lo tanto, poné límite a tu empatía y no trates de entender qué se esconde detrás de cada pensamiento. No todo tiene explicación, pero si no pones límite a las personas que te tratan mal, puede que luego te empiecen a contaminar.

3) El habla: Una vez leí que un león no ruge antes de la caza. Ruge después de atrapar a su presa. Por tanto, no andes diciendo a todo el mundo qué es lo que vas a hacer o el siguiente paso de tu vida. Trata de actuar y moverte en silencio, porque la prudencia te ayuda a llegar más fácil al objetivo. Algo bueno está por venir.


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2 comentarios

Roxana Bontempo December 23, 2025 - 6:26 am Reply
Tiky December 23, 2025 - 7:47 am

Feliz Navidad hermano !!!!

Reply

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