Evangelio según san Mateo 9, 35-38, 10.1, 6-8
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.”
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
“Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.”
En la sinagoga
1) Curando: Es tarea tuya y mía también curar, y si hemos conocido a Jesús, y hemos experimentado el amor de Dios, es necesario curar y aliviar. No podemos imponer más peso a la gente en sus espaldas. No podemos ser personas que hablen de lo espiritual cayendo en la legalidad. No podemos reducir el catolicismo a solo normas morales cuando tenemos una grandeza espiritual viva y enriquecedora. Cuántos años nos hemos detenido en un púlpito condenando y hablando del infierno, olvidándonos del cielo y de la gracia de Dios. Hemos detenido y reducido la fe a un mero cumplir actos de religión más que en mostrar a Cristo Jesús.
2) Trabajadores: Sigo diciendo que no somos conscientes de la crisis vocacional que estamos viviendo, la gente sigue exigiendo olvidándose que cada día somos menos los curas. La otra vez en una misa junte primeras comuniones con egresados, era un caos, pero no me quedaba otra, porque ya no tenía lugar en la agenda y tenía una cantidad de misas celebradas que no podía extenderme más. En ese viernes ya casi iba por mi quinta misa celebrada, pero además de ello, estaba agotado por el andar en la ruta y en los pueblos, sumado a las clases en la universidad y en el colegio. Uno podría decir, pero padre deje las clases y quédese solo con la parroquia, pero la pregunta es: “¿cómo me mantengo?” Porque con el ingreso de la parroquia no llego a tener un sueldo. No te estoy mangueando, solo te cuento, para que entiendas que la situación es difícil, pero hoy debemos intensificar nuestro ruego.
3) Vayan: Hoy tenemos que recordar que es tarea tuya y mía anunciar el evangelio. Es salir y mostrar a Cristo con tu forma de ser o con el saludar simplemente o tener para con los otros buenos gestos. Ser cristiano no pasa por vestirse de manera distinta o mostrarse como un extranjero, es estar como uno más y desde allí mostrar la paz de Cristo en nuestro encuentro con el otro. Salir a evangelizar es mostrarnos como somos y dar paz de corazón a quienes nos rodean. Algo bueno está por venir.
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1 comentario
Ánimo cura
Vos sabes que LA PROVIDENCIA
si la pedimos CON FE se despierta!!!!
Está un poco dormida porque los cristinos a veces tenemos cocodrilos en el bolsillo y tenemos miedo de meter la mano en ellos !!!
Ánimo
Rezo por vos y tus co hermanos en el Sacerdocio que con tanta entrega Perseveran !!!!