¡Oh, María, Madre de pureza inmaculada! Refugio de pecadores y consuelo de los afligidos, vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, tus hijos.
Te suplicamos que intercedas por nosotros ante Dios, para que nos conceda la gracia de la pureza en nuestros pensamientos, palabras y obras. Que ilumine nuestra mente y guarde nuestro corazón, para que podamos reflejar la santidad de tu Hijo en nuestra vida diaria, siendo fuente de caridad para quienes nos rodean.
Madre, se siempre nuestra guía. Sabemos que poniendo nuestra confianza en ti, nunca quedaremos defraudados.
Consuélanos con tu ternura maternal. Ayúdanos en nuestras luchas y necesidades. Líbranos del enemigo y en la hora de la muerte llévanos al cielo.
Amén
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