Señor Jesús, vengo ante Ti cargando el polvo del camino, pero con el corazón lleno de motivos para darte gracias.
Gracias, Señor, porque tu amor no depende de mis méritos. Te doy gracias porque, a pesar de mis caídas y mis desiertos, nunca dejas de buscarme. Gracias por tu Cuerpo y tu Sangre que me recuerdan mi valor infinito ante tus ojos.
Te doy gracias también por las cruces de mi día a día. Aunque a veces pesan, hoy entiendo que son el lugar donde yo más puedo unirme a Ti.
Señor, que mi gratitud se convierta en acción. Que por ser perdonado, yo aprenda a perdonar y que por ser amado en mi debilidad, yo aprenda a amar al que sufre.
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. Sea por siempre bendito y alabado.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.