Te doy gracias, Señor, por haberme mirado con amor y haberme llamado a estar contigo. En este silencio, reconozco que no soy yo quien te ha buscado, sino que eres Tú quien siempre me espera primero.
Como un amigo habla con otro, hoy quiero entregarte lo que hay en mi interior: mis cansancios, para que Tú seas mi descanso; mis cruces, para que Tú me ayudes a cargarlas y mis deseos de cambio, para que sea tu gracia la que me transforme.
Señor, enséñame a permanecer contigo y a ser testigo de tu amistad con quienes me rodean. Abre mis ojos para reconocer tu mirada en los demás, y hazme instrumento de tu misericordia, especialmente para los que sufren.
Amén.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
1 comentario
Amén 🙏