Evangelio según san Juan 6, 22-29
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”.
Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”.
Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”.
Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado”.
¿Cuándo llegaste?
1) Alimentó: La esperanza es la razón por la cual los seres humanos siguen teniendo hijos en un mundo perdido o golpeado por tantas guerras, ataques, discusiones. La esperanza es la razón por la cual existen los hospitales y gente que estudia medicina. La esperanza es la razón por la cual existen las universidades y se sigue educando, y también es la esperanza la razón por la cual existen los terapeutas, los psicólogos, las iglesias, los pastores, los rabinos, los curas, y tantas cosas, porque la esperanza hace ver siempre un futuro y da el espíritu de seguir. Por eso aliméntate hoy de ser una persona con esperanza y con actitud de vivir, en Cristo, para alimentar a los demás.
2) Multitud: Dime con quién andas y te diré quién eres. Es la acusación que le ponen a Jesús siempre. Dentro de la multitud puede que haya personas que se escandalizan, como hoy también muchos se escandalizan por ciertas personas que van a la iglesia, porque todos tenemos un fariseo dentro. ¿Con quién se sentaría Jesús a la mesa hoy? Esa es mi pregunta. ¿Con quién se sacaría la foto del Instagram? ¿Cuál sería la foto del perfil de Jesús en su WhatsApp?. Creo que todos nos escandalizaríamos por esos amigos de Jesús, desde ese fariseo que llevamos. Una vez un señor me dijo: “Cuídese padre, que esos muchachos ya están perdidos”. Creo que ese señor, por más que sea ministro de la eucaristía, no comprendió qué significa el mensaje de Jesús. Lo que no entendemos los fariseos, de hoy y de ayer, es que Jesús busca la amistad del pecador. No significa que apruebe sus malas obras, pero nos muestra que quiere siempre estar cerca para librar y acompañar. Recuerda que Jesús nunca mira la apariencia exterior de las personas, sino que mira el interior. Jesús nos recuerda que hay que mirar al ser humano que necesita redención y cariño. Hay veces que creo que elijo a los santitos de la parroquia en vez de ir a buscar a los alejados de Dios. Hay veces que siento que como Iglesia estamos siempre pensando más cosas para nuestra gente que para aquellos que ya ni siquiera se consideran gente. Hasta me animo a decirte que me gusta cuando me dicen: “Mira con quién te sacaste la foto, báñate con agua bendita, por favor, Luis”. Me gusta compartir con gente que no es religiosa y, hasta me animo a decirte, que veo más cerca de Dios a gente atea que a gente de pastorales. Estar cerca del pecador no es relativizar su pecado, sino más bien amar, para que sea redimida esa persona por Dios y no por vos. El único salvador es Dios.
3) Crean: Creo que pasé mi vida preocupado por cosas que no pasaron y hasta hay veces que me preocupo por cosas que no pasarán. Comprendí que, haga lo que haga, el dolor pasa, hubo hasta momentos en mi vida que creía que no iba a salir, pero la resiliencia y el dejarse ayudar sana y la fuerza del Espíritu Santo también está. Por eso te animo a que confíes y creas, no te rindas porque luego de un Viernes Santo viene un Sábado de Gloria. El tiempo es parte de todo esto y cuando mires para atrás y veas lo que lograste comprenderás lo que hace la fuerza de creer. Recuerda que Dios tiene siempre la última palabra. Algo bueno está por venir.
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