Evangelio según san Juan 6, 30-35
La gente dijo a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo”.
Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”.
Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”.
Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Pan del cielo
1) Signos: Vos sos signo de Dios en la vida de muchos, por eso cuídate, porque, aunque te duela, te diré que tu familia sigue con vida sin vos, tus amigos siguen sin vos, incluso tu trabajo sigue sin vos. Porque el mundo no se detiene y la vida sigue con o sin tu presencia. Pero alguien no puede seguir si vos te rendís y esa persona sos vos misma. No hay nadie más que vos que sepa el peso que cargas y solo vos sabes las batallas que enfrentas día a día. Por eso, cuídate y recordá que tenés la función de ser ese signo de Dios para muchos. Permitite descansar, fallar, decir a esto no voy, a esto no puedo y hasta aceptar que te equivocas, porque es parte de esta vida única que te dio Dios. Valórate un poco más, asumí que tenés un propósito para esta vida, respeta tus tiempos y tus límites: cuando se puede, se puede, y cuando no se puede, no se puede. Porque los que te rodean no lo van respetar. Eso lo vemos con Jesús y la gente, porque la gente siempre quiere un poco más.
2) Hambre: En esta vida recuerda que lo material es momentáneo, pero voy un poco más. Creer que revisar el celular de tu pareja es una medida de seguridad como la medida de comer, ¿es válido? Para nada. Mira, si sentís la necesidad de convertirte en un detective privado para poder dormir tranquilo, el problema no es el teléfono de tu pareja o de quien sea, sino más bien el caos que tienes en tu propio corazón. Recuerda que muchos usan la frase “El que nada debe nada teme” de manera manipuladora para invadir al otro y romper su privacidad. Vuelvo a serte claro, la confianza no se logra controlando o vigilando, sino más bien la confianza se construye soltando. Por eso, querido amigo o amiga, el dar de comer no te hace generoso y el tener para comer no te hace una persona segura. Por eso fíjate cómo es tu confianza y tu capacidad de ser una persona aferrada a tus principios más que a la sospecha.
3) Vida: Cuando me ordené sacerdote una persona me dijo: “Haz feliz a la gente”. Yo me puse esa camiseta y casi me morí. El único que hace feliz es Jesús. Yo puedo dar la felicidad en cada misa cuando doy la eucaristía, pero yo soy el foco no la luz, y el foco en cualquier momento puede romperse. Volviendo a este eje, yo no soy papá Noel para hacer felices a todos, mucho menos el hacer feliz a otro bajo mi infelicidad. Recordá que estamos llamados a dar de comer desde el milagro de Jesús, pero nosotros no somos los que tenemos que dar de comer desde nosotros, sino desde quien tenemos. Una vez mi guía espiritual me dijo: “Luis, sos muy sensible a la crítica”, y era verdad. Todo lo tomaba de manera personal, me esforzaba para que la gente hablara bien de mí y de mi trabajo pastoral y buscaba no quedar nunca mal con nadie, llevándome a un tremendo desgaste. Aprendí que si no soy capaz de aceptar la verdad y lidiar con ella no podré durar mucho tiempo como cura. Hay que acostumbrarse a las conversaciones difíciles, porque es parte de ir superándose y es parte de los que manejan familias o comunidades. Con este evangelio aprendemos que la vida cristiana es aprender a lidiar, gestionar y procesar los conflictos y no dar soluciones a todo conflicto, porque si no la multitud te lleva puesto. Como diría mi amigo Cristian: “En toda negociación no se gana cuando lograste tu cometido, se gana cuando se sientan a negociar”, y capaz que el saber decir: “Estamos de acuerdo de que no estamos de acuerdo” puede ser muy sano para ambos y para uno mismo. Algo bueno está por venir.
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